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Alberto Lobelle: Den Pobedy


 

Nacido en Galicia (España) en 1976, Alberto Lobelle empieza en el audiovisual a los 22 años, realizando un curso de operador de cámara y unas prácticas en la televisión local de Santiago de Compostela. Al año siguiente ingresa en la Escola de Imaxe e Son de A Coruña (EIS), donde dirige, escribe y produce sus primeros trabajos.

Ya en el ámbito profesional, trabaja en series de televisión, documentales, cortometrajes, anuncios y películas en el departamento de dirección (aunque también esporádicamente en montaje y en producción). Como director y productor ha realizado “Matisse se escribe con dos eses” (2011) y “Den Pobedy: Día de la Victoria” (2015), un documental de metraje encontrado sobre la historia, la guerra y la familia.

¿Cómo nace "Den Pobedy"?

Todo empezó al poco de estallar el conflicto en Ucrania (inicios de 2014). El bombardeo en televisión y los medios de Occidente era incesante y, precisamente, una visión tan unilateral del asunto me daba que pensar. Por supuesto, en todo esto influyó la información que conseguía Natasha (mi mujer, de origen ucraniano) por otros canales, con lo que empecé a recopilar material de internet y noticias de televisión con la idea de hacer una película sobre la manipulación de los medios, pero sin tener muy clara la estructura. Todo tomó un giro inesperado cuando el conflicto se extendió al este de Ucrania (abril de 2014), región donde reside su familia. En cuestión de unas pocas semanas, la idea del documental había quedado obsoleta. Fue en este momento cuando Natasha me habló de unas imágenes que tenían grabadas de su abuelo (veterano del Ejército Rojo ya fallecido), así que, aprovechando un viaje de ella a su país, le expliqué cómo digitalizar el material. A su vuelta, cuando empecé a verlo, me quedé maravillado; había un potencial increíble en esas imágenes.

Cuéntanos la sinopsis

El "Den Pobedy" (Día de la Victoria) es uno de los días más importantes en la mayoría de las ex-repúblicas soviéticas. Tiene lugar el 9 de mayo y en él se conmemora la victoria de la U.R.S.S. sobre la Alemania nazi en la Gran Guerra Patriótica (1941-1945), rindiendo homenaje a los veteranos y a los más de 26 millones de caídos en el bando soviético. Kalinichenko Vasily Porfirievich combatió en el 3er Frente Ucraniano y en el 1er Frente Bielorruso del Ejército Rojo. Como miembro del 226o Regimiento de Infantería, entró en Berlín el 22 de abril de 1945. Este documental trata sobre la guerra, sobre él y su familia.

Y ahora que conocemos la sinopsis, ¿sobre qué trata?

Sé que es una visión muy pesimista, pero creo que estamos condenados a repetir una y otra vez los mismos errores. El hombre del siglo XXI se comporta de igual manera que el hombre de las cavernas, sólo que con procedimientos más elaborados.

   

¿Cuáles consideras que son las influencias más importantes en las que te inspiras a la hora de desarrollar el guión?

Es difícil analizar las influencias, porque muchas veces aparecen inconscientemente. Supongo que Dziga Vertov, Frederick Wiseman, Abbas Kiarostami, Jonas Mekas... Yo soy de la teoría de que el guión se escribe en la sala de montaje. En el caso de “Den Pobedy” hubo que llevar esto al extremo porque el documental está hecho con metraje encontrado (grabamos algunos planos pero al final no los incluimos).

Si ya hablamos de mi forma habitual de trabajo, entiendo la grabación como un proceso vivo, de descubrimiento; tomo notas e imagino algunas secuencias antes del rodaje pero siempre estoy abierto a lo que me encuentre en el momento de grabar. Siempre que el proyecto lo permita monto a la vez que grabo, lo cual sirve de gran ayuda para ver qué secuencias funcionan, qué necesito y qué cosas hay que corregir. En este momento es cuando, al ver y analizar el material grabado, va apareciendo la estructura.

¿Cómo has trabajado en la escritura del film?

La estructura de la película apareció de forma natural cuando la guerra empezó a afectar directamente a la familia de mi mujer. Ella y yo nos preguntamos para qué había servido la lucha de su abuelo y de otros soldados hace 70 años. Al tener en cuenta que el material era amateur, entendí que el montaje debía ser lineal y lo más sobrio posible. Al ser lineal transmitiría que se trataba de un mundo que se acaba, y al ser sobrio daría la impresión de que podría ser una cinta de material bruto.

La película recorre un período de unos 20 años, ¿en qué te has basado para seleccionar las secuencias?

En total trabajé, aproximadamente, con unas 10 horas de material de imagen y audio y con 60 horas exclusivamente de audio (para hacer un documental de 38 minutos). Procuré basarme en el contenido y en la capacidad evocadora de un material con muchas posibilidades, pero siempre respetando su naturaleza, su duración y su valor como documento histórico.

¿Y los cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

Como el proyecto ha sido autofinanciado, lo más difícil fue encontrar el tiempo para editar, aunque he de reconocer que usar un material que está grabado a priori elimina una carga importante de trabajo y gastos. También me encargo yo de enviarlo a festivales.

   

Háblanos de la banda sonora.

Soy bastante radical en cuanto al diseño del sonido. No me gusta usar música salvo cuando es diegética; en demasiadas ocasiones se utiliza para llevar al espectador de la mano y decirle lo que debe sentir. Creo que es más interesante no ser tan explícito y hacer que el espectador participe activamente.

Ahora que ya puedes ver la película terminada, ¿qué es lo que, personalmente como espectador, más te gusta?

Es muy difícil llegar a ver de forma analítica una obra propia, pero, en mi humilde opinión, diría que me gusta especialmente la riqueza de lecturas que tiene “Den Pobedy”; con los nuevos visionados aparecen más significados.

¿Y de qué te sientes más satisfecho como director?

Precisamente, de esa riqueza de lecturas. Por supuesto, también me alegra ver que la historia llega a los espectadores.

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que fuese a ver la película?

Si tienes interés por lo que pasa en el mundo y crees que las cosas son mucho más complejas que lo que nos cuentan los medios, ésta es tu película.

Háblanos de su distribución.

De momento la estoy moviendo por festivales. Ojalá que con las selecciones de FID Marseille, Alcances (y lo que esté por venir) haya posibilidades de que algún canal de televisión (no generalista, claro, debido a la naturaleza del documental) esté interesado.

   

¿Qué significa para el equipo la selección en Alcances?

Para Oskar Lopez (mi sonidista habitual) y para mí es una alegría enorme. Estuvimos con mi ópera prima y ahora volvemos con mi segundo trabajo. El equipo del festival es muy atento y agradable; probablemente por ello se crea tan buen ambiente entre los directores.

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

A mí me merece la pena, desde luego. Pocas veces soy más feliz que cuando trabajo en mis proyectos.

¿Qué opinas del panorama actual del cine independiente?

Creo que desde hace tiempo (si no desde siempre) lo más interesante se hace al margen del cine comercial; normalmente, a mayor presupuesto, menor libertad creativa. Pero el gran problema del cine independiente es su exhibición; hay grandes películas que no llegan a las salas, y algunas que llegan carecen de la promoción necesaria para que la gente vaya a verlas.