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Álvaro Martín: Desintegración


 

Álvaro Martín, chico polifacético: Productor-Realizador Audiovisual-Director-Guionista-Gestor Cultural-Diseñador Gráfico…

Tan solo un joven cómo debieran ser la mayoría: hambriento y con la cabeza llena de pájaros que vuelan libres soñando que algún día podrán llegar a la Luna.

Sobre Dream Zero Films

Son una productora de cine independiente localizada en Valladolid. Fundada en el año 2011 por jóvenes apasionados que saben lo afortunados que son por trabajar en aquello que aman. Les encanta crear y el audiovisual es su lenguaje preferido.

“Nos Atrevemos con Todo”

Cortometrajes, Videoclips, Videos Corporativos, Documentales, Spots, Páginas Web, Gestión Cultural… No se ponen ningún límite. Si se puede pensar, se puede crear.

Una veintena de premios y más de 150 selecciones en festivales y certámenes de todo el mundo avalan su trabajo. Dedicación y entrega con reconocimiento global.

   

¿Cómo nace " Desintegración "?

Yo considero que “Desintegración” nace como la evolución natural de “Estocolmo”, un cortito que dirigí a finales del 2013 y que ha tenido un éxito que nadie del equipo hubiéramos podido imaginar. Con “Desintegración” la idea inicial era la de mantener el espíritu del anterior cortometraje, pero ser mucho más libre y radical en cualquier contexto, tanto ético como estético, desde el guión hasta la postproducción final. Considero que los cortometrajes, más allá de ser escuelas de cine, tienen que servir para huir de los convencionalismos y de la autocomplacencia, debería ser obligatorio adoptar riesgos y probar nuevas cosas, porque realmente no hay ningún herido si la cosa al final sale mal.

Cuéntanos la sinopsis

Samuel es un chaval de once años que vive en la calle como consecuencia de la crisis económica. Su retrato es el retrato del país en el que vive, una España desmembrada que se halla inmersa en una situación de posguerra que no ha necesitado de conflicto previo y que a pesar de ello se resiste a perder la sonrisa.

Y ahora que conocemos la sinopsis, ¿sobre qué trata?

Yo diría que trata de crecer en un ambiente tan hostil y desagradable como es la España actual, un lugar en el que los conflictos y la violencia, cuando no se viven en el día a día, son escupidos por la televisión y la radio casi de manera continuada, generándose en el ambiente de toda una juventud una incertidumbre respecto a un futuro que hace tiempo dejó de ser una promesa para volverse una amenaza.

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como ésta?

Hay mucho de mí en el guión, lo que pasa es que no dejaría saber hasta qué punto. El atractivo además está en que creo que es necesario que se cuenten historias como estas, aunque se maquillen de humor negro frivolizante, el mensaje sigue estando ahí.

   

¿Cuáles consideras que son las influencias más importantes en las que te inspiras a la hora de desarrollar el guión?

En este caso los actores con los que yo ya sabía que iba a contar. Se trata de escribir personajes bien definidos que se ajusten a la imagen mental que sabes que pueden darte los actores. Después es dejarles en una serie de circunstancias y ellos mismos llevan el peso de la historia. ¿En caso de duda de si la historia funciona o no? Huir de la indiferencia.

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

Absolutamente ninguno. Es un cortometraje muy barato que no tiene nada que lo encarezca y que está grabado prácticamente en un único día. Más allá del apoyo de todos y cada uno de los integrantes del equipo que son los que lo hacen verdaderamente posible, no hubo nadie externo a modo de Dios productor.

¿Y los cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

Sin duda alguna el rodaje express. Debido a que por motivos de horarios de actores y equipo no teníamos más que un domingo para llevar a cabo el rodaje, tuvimos que andar con mucha tensión y mucha prisa. Sin embargo parece ser que la experiencia en cine de guerrilla jugó de nuestro lado, y aunque no nos dio tiempo a filmar todo lo que queríamos, estamos muy contentos con el resultado.

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película.

Como te he dicho antes, no tuvo financiación ni tuvo presupuesto. El poco dinero que se gastó fue para una comida entre equipo y actores y un bote de leche condensada en polvo que si has visto el corto ya sabes para qué se ha usado…

Preséntanos a los actores.

El dueto protagonista, está formado por una magnifica y adorable pareja de hermanos: Victoria Bajo y Samuel Bajo (quién ya lo petó en Estocolmo), los padres, Roberto J. Barroso, gran actor salmantino que también salía en mi anterior corto haciendo de padre, y Natalia Morales, otra gran intérprete a la que nunca había tenido el gusto de dirigir. Siguiendo con el cartel, Edgar García, un gran amigo al que ya he dirigido en varias obras, y mi abuelo, Ángel Martín, haciendo de una de las múltiples versiones de sí mismo. Ah y bueno, mi dálmata Zero también anda por ahí y da nombre a mi productora Dream Zero Films.

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos algunas.

Simplemente te diré que tener a un niño vestido con ropa de saco y atado a una farola en una de las calles más céntricas de Salamanca llama la atención… De indignados vecinos y paseantes, de gente que literalmente “no se puede creer” lo que está viendo, y cómo no, de agentes de policía que ven el asunto con ojos no muy simpáticos hasta que ven al padre de la criatura.

   

¿Qué tal ha funcionado el equipo técnico? ¿Podrías presentarnos a sus integrantes?

De lujo, en parte es suyo el éxito de este corto. ¿La clave? La confianza y la rapidez que da que te hayan acompañado en anteriores trabajos. Mis predilectos, todos pucelanos, como director de fotografía Alberto Mingueza, como técnico de sonido Alberto Lera, y como ayudante de dirección Sergio Hernández. Echando en falta esta vez a otro habitual desde el principio, Sergio Carnero.

¿Cómo se llevó a cabo la postproducción? ¿Cuál fue la pieza clave de esa fase?

Quería un corto muy sucio, valiente, muy estilo Nouvelle Vague, que no tuviera la pulcritud y elegancia que tienen muchas obras de escuela de cine. Quería que la declaración de intenciones quedara clara desde el primer momento. Rubén Rincón, compositor abulense, se encargó en la postpo de darle esos matices a las voces de los personajes, las cuales se pierden a menudo en los espacios que habitan. En cuanto a la imagen, el corto se rodó en 4:3 y blanco y negro, no hubo más que jugar con el contraste y la luminancia, además de añadir filtros de textura de celuloide que mancharan la imagen.

Háblanos de la banda sonora.

No tiene banda sonora, y apenas tiene efectos de sonido. Desde el principio quería que el silencio jugara una parte importante en el desarrollo de la trama, estamos muy acostumbrados a ver, tanto que se nos olvida la importancia que el sonido tiene en el audiovisual. El verdadero silencio de “Desintegración” se libera una vez que a la familia le cortan la luz y se apaga la televisión.

Ahora que ya puedes ver la película terminada, ¿qué es lo que, personalmente como espectador, más te gusta?

Pues ha pasado casi un año desde su finalización y creo que todavía es pronto pronto para separarme del lado creador y poder verla como un espectador más. Te diría que lo que más me gusta como espectador es su frescura, su ruptura de convencionalismos y su libertad.

   

¿Y de qué te sientes más satisfecho como director?

Creo de lo personal que me gusta, de que sea tan mío y a la vez tan universal y accesible a cualquiera.

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que fuese a ver la película?

Que se prepare para una pequeña obra muy sincera y hecha con mucho cariño que espero no le va a dejar indiferente, y que con suerte, hasta le saca alguna sonrisa.

Háblanos de su distribución.

Por motivos económicos me estoy encargando exclusivamente yo del proceso de distribución, y puedo asegurarte que es largo y tedioso. Hay demasiados festivales sí, pero también demasiados cortometrajes, ya que la competencia a la hora de entrar en un festival no se limita ya a tu país, ahora gracias a la globalización, todo el mundo entra en juego. Culturalmente es un proceso muy excitante, pero también es cierto que es mucho más difícil llamar la atención cuando tienes tanta gente que quiere hacer exactamente lo mismo que tu. Por eso, el mero hecho de enviar un corto a festivales y ser rechazado una y otra vez, puede ser muy duro y hasta llegar a desanimar. Supongo que lo importante es valorar con toda la objetividad posible qué tipo de obra tienes, y si confías en ella lo suficiente como para luchar una larga batalla para llegarla hasta sus potenciales espectadores.

¿Qué supone para el equipo estar en la muestra Gamberra?

Para mí es toda una alegría, no conocía la muestra, pero les estoy inmensamente agradecidos, ya que el corto no está obteniendo muchas selecciones dentro de España, de hecho lleva un recorrido mayor de festivales fuera de nuestro país. Así que todo escaparate que pueda tener aquí, que es donde yo creo mejor se puede comprender y analizar el corto, bienvenido y agradecido sea.

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

Sinceramente, depende del momento, depende del día. El cine, quizás por esencia, es algo tremendamente desagradecido, y más en un país como el este. Y no hablo de la búsqueda del aplauso, sino de la autosatisfacción del proceso creativo. Lo cual no quita que hacer cine es un acto de sacrificio, y como todo sacrificio, cada persona tiene un aguante, un punto en el que dice no puedo más. El problema es saber conjugar con honestidad las decisiones personales, los deseos y las circunstancias vitales. Eso es quizás lo más difícil. Y más en una situación de incertidumbre como la actual, así que esa pregunta realmente no tiene una respuesta que pueda generalizarse, depende de cada uno decir si merece la pena o si no. A mí, como ya te digo, depende del momento.

¿Qué opinas del panorama actual del cine independiente?

Que debido a las enfermedades de la industria está naciendo un montón de cine, cargado de honestidad y de energía, con muchísimas posibilidades y talento detrás. Es un momento histórico, la democratización del deseo de expresión en el audiovisual, cualquiera que quiera puede hacer una película sin ninguna excusa real o seria. ¿El problema? Que muchas de esas películas están condenadas, en términos de público, a círculos extremadamente pequeños, rara vez se puede hablar de estreno comercial, y a pesar de que sean muy baratas, también es difícil que la inversión se recupere. Lo cual nos deja en que hacer películas es muy fácil, quizás más que nunca, exhibirlas y monetarizarlas ya no tanto.