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Betzabé García: Los reyes del pueblo que no existe


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Betzabé García, Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC-UNAM). Su primer largometraje documental, “Los reyes del pueblo que no existe” (2015), fue ganador del Programa a Proyectos y Coinversiones Culturales del FONCA y de la Beca Cuauhtémoc Moctezuma Ambulante. Recientemente acaba de conseguir el premio del público en SXGlobal en SXSW 2015.

En su filmografía, ha sido ganadora del 12 Concurso Nacional de Cortometraje del IMCINE, por su cortometraje “Porcelana” (2013) que recibió el premio al Mejor Cortometraje Mexicano en el 16 Festival Internacional de Cine de Guanajuato (2013) y al Mejor Cortometraje en el 1er Festival Internacional de Cine de Aguascalientes (2014). Su cortometraje “Venecia, Sinaloa” (2011) fue selección oficial del Festival Internacional de Cine de Morelia, entre otros. En 2014, participó junto a artistas como Yoko Ono en el 89plus Maratón de las Américas organizado por la Fundación Jumex Arte Contemporáneo y curado por Simon Castets y Hans Ulrich Obris. Fue nominada para la Iniciativa Artística Rolex para Mentores y Discípulos 2014.

“Los reyes del pueblo que no existe” cuenta la historia de San Marcos, un pueblo en el noroeste de México, que queda parcialmente inundado por la construcción de una presa durante parte del año. A pesar de todo, tres familias aún viven ahí: Pani y Paula se rehúsan a cerrar su tortillería y dedican su tiempo libre a rescatar al pueblo de las ruinas; Miro y su padres sueñan con marcharse pero no pueden; Yoya y Jaimito, aunque sienten miedo, tienen todo lo que necesitan.

   

¿cómo nace “Los reyes del pueblo que no existe”?

Yo soy de Mazatlán, a una hora de San Marcos. En cuanto me enteré que seis pueblos quedaron sumergidos en el río Presidio fui a conocer qué es lo que había pasado. Lo primero que vi cuando estábamos en la lancha fueron unas tumbas que se asomaban por encima del río. Una sensación escalofriante. Ese día había mucha neblina. Conforme nos acercábamos a la orilla, las casas iban apareciendo una tras otra. Tuvimos que entrar por la cochera de una casa y al girar vimos un pueblo completamente abandonado: una escuela inundada, la carnicería Tirado todavía con la pintura intacta, muchas casas de adobe que tenían más de doscientos años y al final de la plaza un poste de luz rodeado por agua que estaba con la luz encendida. Lo primero que se nos vino a la cabeza fue que ahí nos íbamos a electrocutar. Entre los escombros, las paredes roídas por la humedad, no parecía haber ni un rastro de vida. Y mi sorpresa fue que en ese lugar había una pequeña tortillería trabajando todas las mañanas y que incluso todavía sigue haciendo tortillas. ¿Te imaginas el rechinar de las máquina de tortillas haciendo eco en ese pueblo que antes había más de 300 familias?. Primero hice el cortometraje “Venecia, Sinaloa”. Le puse “Venecia, Sinaloa” por la plaza de San Marcos en Venecia que se inunda todos los años con la marea alta y era un poco mi sensación al ver que todavía había gente adaptándose a un lugar así como San Marcos que además se llama del mismo nombre. Después dejé un año la escuela de cine para adentrarnos a la sierra de Sinaloa con Diego Tenorio, el cinefotógrafo.

Ya conocemos la sinopsis, pero ¿sobre qué trata?

Los reyes del pueblo que no existe cuenta la vida de tres familias que se quedaron a vivir en San Marcos, un pueblo que quedó parcialmente inundado. Las tres familias se quedaron por tres motivos distintos: Pani el tortillero, después de hacer tortillas para sus animales dedica su tiempo libre para cortar la maleza de la plaza y pavimentar las calles. Jaimito y Yoya de vivir en una casa de "palo", se pasaron a vivir a la casa más grande del pueblo. Miro todos los días le lleva tortillas a una vaca que quedó atrapada en una especie de isla y que espera que el agua baje para poder salir.

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¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producir el film?

“Los reyes del pueblo que no existe” tardó en producirse alrededor de 5 años. Desde el 2009 que fue la reubicación forzada de los pueblos inundados hasta septiembre del 2014 con el último proceso de edición.

Ganamos la beca de postproducción Cuauhtemoc Moctezuma de Ambulante y el apoyo de FONCA CONACULTA COINVERSIONES para poder terminarlo. En lo personal fue un proyecto de muchos cambios que influyeron en el proceso creativo de la película. Al principio, y por ser quizá lo más fácil de percibir a la hora de conocer un problema así, abordaba el tema de San Marcos a través de las víctimas de la inundación. Iba y venía por los pueblos nuevos y me preguntaba la idea del progreso, porque a simple vista me llamaba la atención que los nuevos pueblos fueran construidos como colonias de Mazatlán, con calles pavimentadas y casas de concreto pero al adentrarme al viejo San Marcos, (así lo llaman los del nuevo pueblo de San Marcos) y conocer a las familias que siguen viviendo en San Marcos hizo que me inclinara hacia lo existencial. La gente tiene que salir a flotar a otro lado, Miro uno de los personajes dice que el futuro de San Marcos es que probablemente termine enterrándose de arena.

Tres posturas diferentes: la idealista, la pesimista y la realista. Al conocerlos, sobre todo a Jaime y a Yoya me di cuenta que no se asumían como víctimas de la inundación si no la enfrentaban de una manera admirable, dice Jaime en una secuencia de la película que se convierte en dios en un ratito y así es su postura, irónico e inocente pero con mucho humor, admirable para los que no vivimos en un pueblo inundado. Ellos enfrentan el miedo a la muerte noche tras noche a pesar de los sucesos terribles que ocurren alrededor del pueblo.

¿Y cuáles son los principales retos que tuviste para que el proyecto se hiciese realidad?

Uno de los retos más difíciles del documental fue plantear el miedo que viven los que habitan todavía San Marcos. Hay una calma latente, se escuchan disparos pero nadie dice nada, nadie escucha nada. Toda la película vive una atmósfera que se plantea como la inundación, hay una fuerza maligna que acecha el pueblo pero no sabemos qué es, poco a poco te cuentan murmurando que tienen miedo, miedo a la muerte, miedo a que tumben la puerta a balazos. Pani después de que armados balearan su camioneta, en lugar de irse de San Marcos que es lo que yo hubiera hecho, tomó el evento como una especie de milagro ya que salieron con vida y desde entonces arregla el pueblo todos los días un rato por la tarde. “En la vida no hay agarraderas, estamos flotando en el universo” y su agarradera es cortar la maleza de un pueblo que se ve destinado al entierro pero que revive y late con fuerza cada vez que la tortillería funciona.

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Así fue que de un documental de las víctimas de la inundación pasó a ser un documental mucho más existencial donde están en juego las decisiones que toman cada uno de los personajes, y que me llevaron a preguntarme ¿qué hago aquí en San Marcos? ¿qué hago aquí en esta vida? pero al terminar el documental no paró mi ansiedad, al contrario, me aterra pensarme flotando en el universo, a la deriva, pero así es realmente, por eso es que quizá me considere depresiva, no tengo la agarradera que ellos tienen, no creo en dios desde hace mucho tiempo, hay un sin-sentido que me aterra, me llena de ansiedad y de miedo pero aun considerándome depresiva no dejo de buscar algo a lo que me pueda atar, aunque sean experiencias ajenas que me hagan admirar a los que sí la tienen.

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película.

La etapa de producción fue con nuestro dinero porque no sabíamos de que iba a tratar la historia y muchas veces para entrar en convocatorias es necesario saberlo y si no llegas a quedar en alguna es cansado y hasta contraproducente para el proyecto por eso optamos por no aplicar y hacerlo de muy bajo presupuesto, sólo Diego y yo estabamos todo el tiempo en San Marcos, el crew iba cambiando por etapas, también porque pedía por lo menos cuatro años para ver el paso del tiempo. Afortunadamente para la postproduccion sí tuvimos apoyos; contamos con la beca Cuauhtemoc Moctezuma de Ambulante y el apoyo de COINVERSIONES de FONCA.

¿Cómo se ha llevado a cabo la postproducción?

Gabriel Herrera, el editor del documental y excelente realizador, fue quien sintió con una mirada mucho más aguda el realismo mágico de San Marcos, entre los dos nos cuestionábamos todo el tiempo la película y aunque sólo trabajamos dos meses intensos hubo una conexión que hizo que fluyera todo y que lo que queríamos contar se transformara en algo mucho más tangible. El respetarlo y admirarlo hizo que yo creciera mucho como realizadora.

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Háblanos de la banda sonora.

Christian Giraud es el diseñador sonoro de Los reyes del pueblo que no existe. Christian permitió que se sintiera realmente estar en San Marcos. Los ecos, la soledad, el miedo, la sensación de un pueblo habitado por animales eran de las cosas que Christian me proponía mucho. Además de jugar con los niños de la banda que aparecen de vez en cuando en la película para darle ese toque mágico al pueblo. El diseño sonoro de Los reyes del pueblo que no existe es también anécdotico porque te cuenta a traves de sutilezas cómo es vivir en San Marcos, se escuchan balazos o cohetes, camionetas a lo lejos y que no queda claro qué es o de donde viene, mucho menos quiénes son y eso te transmite el miedo que las tres familias sienten al vivir ahí.

Festivales de cine, ¿Qué tal está funcionando la película en este aspecto?

Ganamos el premio del público: SXGlobal en SXSW 2015 y una Mención honorífica FEISAL en el FICG2015

Está dentro de la gira de Ambulante 2015 y próximamente en competencia en FullFrame Documentary Film Festival.

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