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Carlos Loureda: Cine Invisible


 

Cine diferente, comprometido estética e ideológicamente y, a menudo, polémico. Una invitación a la reflexión y al debate, desde el respeto y la crítica constructiva. Un viaje a través de la selección de los festivales y encuentros de cine de medio mundo. Una muestra de la diversidad de opiniones y puntos de vista de, hasta hoy, cinematografías de 40 países. Y, sobre todo, una apuesta por mostrar un cine invisible que merece ser visto y la certeza de que una buena película nos hace mejores.

Cine Invisible es el blog que defiende el cine más artesanal dentro de la prestigiosa revista FOTOGRAMASs. Y Carlos Loureda es su creador.

   

¿Cómo nace “Cine Invisible”?

Cuando vuelves la vista atrás y ves que ya han pasado cinco años, aparece una intensa sensación de vértigo. Cine Invisible nace como una forma de continuar las conversaciones entre amigos que se tienen tras ver una película "difícil" (estructura o narrativa inhabitual, formas estéticas nos usuales..), como una propuesta de ampliar el espectro reducido de exhibición en nuestras salas de cine y por una sensación de necesidad: la casi inexistencia de espacio para este tipo de cine redactado desde nuestra lengua cultura en español.

Personalmente, ¿qué te mueve para hacer un blog de este tipo?

Como casi siempre con este tipo de páginas web un profundo respeto, ilusión y amor hacia el cine.

¿Cuáles son los principales apoyos con los que cuenta “Cine invisible”?

Apoyos económicos ninguno, pero un apoyo que ni yo ni siquiera Fotogramas esperaba, unas 50.000 visitas mensuales que, por un lado, emociona y, por otro, impone un respeto absoluto hacia el lector y a las películas que se abordan.

   

¿Y los cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

La verdad es que tuve mucha suerte. Comencé en septiembre de 2010 por un blog independiente, entre los miles de ellos que aparecieron por aquella fecha, Fotogramas se interesó muy rápidamente por el blog y en diciembre ya estábamos hablando de alojarlo en su página web.

¿Qué opinas del panorama actual del cine independiente?

Por suerte, en sólo cinco años las cosas han evolucionado muy positivamente. En 2010 el cine independiente no obtenía ningún eco en prácticamente ningún espacio de cine. Meses después de comenzar con el blog empezaron a crease festivales como Márgenes o el de cine de autor en Barcelona... y se empezó a crear un efecto de bola de nieve. Hoy, existen muchas más posibilidades de acceder a este tipo de cinematografías, aunque muchas sigan fuera del circuito habitual de distribución. Sin embargo, hasta estas salas se han adaptado y empiezan a interesarse y adaptarse a un tipo de público que pide más que superhéroes en ajustadas licras y comedias previsibles realizadas n serie. Hace un mes cuando estaba preparando el artículo de películas indies del verano, me sorprendió gratamente ver que podían superar la treintena. Situación inimaginable hace tan solo cinco años.

En cuanto a los Festivales de cine, ¿cómo has notado su evolución en los últimos años con respecto al cine invisible?

Una mayor atención a los valores emergentes que, hasta el momento tenían que hacerse un nombre en los festivales extranjeros antes de ser reconocidos aquí y un triunfo del cine de autor. No hay más que ver las últimas Conchas del Festival de San Sebastián: La herida, Magical girl...

Desde tu propia experiencia como espectador, ¿cómo crees que funciona la relación calidad/presupuesto?

Creo que no hay una relación directa entre los dos conceptos. Es más, resulta frecuente que decepcione una película con un gran presupuesto. La sensibilidad, el talento, la energía creativa y la originalidad suplen en muchas ocasiones un presupuesto delgadito, por así decirlo.

   

¿Qué opinas del Video Bajo Demanda, tanto en salas como en internet?

Soy muy optimista ante el arte cinematográfico. Creo que nunca se han visto tantas películas, así como series de televisión (al que se pasaron muchos guionistas durante su famosa huelga en Hollywood), como hoy en día. El VBD es una alternativa que completa una oferta limitada y, en muchas ocasiones, impuesta a las distribuidores que tienen que comprar lotes de películas que incluyen lo que quieren exhibir realmente y otros "`productillos" que tienen obligación de programar. Internet y las salas deben completarse y apoyarse mutuamente.

Las que más tienen que adaptarse al consumo visual actual son las salas de cine. Proponer más horarios, más películas, tarjetas, versiones originales, clásicos remasterizados... La misma película en una sala con tres sesiones al día a partir de las 17h30 es una fórmula de hace decenios. Todo ha cambiado mucho y las salas siguen con esa costumbre obsoleta. Otro ejemple, en muchos países las cadenas de cine ofrecen tarjetas de abono mensual para sus espectadores. Por ejemplo en Francia, por 30 euros/mes puedes ir al cine a una cadena, que posee 700 salas, ilimitadamente todos los días, desde las 11 de la mañana -primera sesión- a la última sesión de las diez de la noche, el poseedor de la tarjeta y su acompañante (dos personas por 30 Euros al mes). Parece que en España sólo nos cuenta una parte de lo que ocurre en el extranjero.

   

¿Qué consejo darías a un joven director que está pensando en saltar y hacer su primer largometraje?

Que lo hago ya, se lance, se arriesgue y siga su propio camino. La primera crisis del cine data de 1895 (unos meses después de que naciese) Si tiene tanta de necesidad de hacerlo, ya es el primer y el mejor síntoma de que será muy interesante.

Recomiéndanos algunas películas del cine más invisible que consideres fundamentales. ¿Por qué crees que los son?

Cualquiera de las del blog Cine Invisible. Casi 100 nacionalidades distintas. Tantas voces. Tanta diversidad es un verdadero placer perderse en ellas.

¿Qué le dirías a un lector para animarle a visitar “Cine Invisible”?

Casi lo mismo que en la anterior pregunta. Cada cinematografía es un mundo. Lo maravilloso del cine invisible es que es la verdadera y mejor radiografía del mundo actual. Mucho más sincero y menos interesado que lo que se ve habitualmente. Que venga y abra cualquiera de sus puertas. Seguro que se sorprenderá.