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David Yáñez: Muchos pedazos de algo


 

Muchos pedazos de algo es un irónico y descarnado retrato de la ya desgraciadamente conocida como generación perdida de nuestro país: jóvenes altamente cualificados que, tras acabar sus estudios universitarios, ven como sus vidas se estancan, teniendo que elegir entre la falta de horizontes que les ofrece su país (60% de paro juvenil) y la incertidumbre de marcharse al extranjero dejando toda su vida atrás.

Esta búsqueda de rumbo vital en la que acompañamos a nuestros protagonistas, una pandilla de jóvenes con profesiones creativas (escritores, artistas, arquitectos…) que deambula sin rumbo por las calles de la ciudad en una ronda inacabable de incertidumbre, carpe diem y aburrimiento nos dará no pocos momentos hilarantes.

La historia es en sí misma una historia de historias, a la manera de una muñeca rusa. Un fiel reflejo del “aquí y el ahora” que nos toca vivir: presos de unos políticos incapaces, inundados de mensajes comerciales y pantallas táctiles, éxito fácil en la televisión y pesimismo en las calles. Nuestros protagonistas al igual que otros muchos jóvenes sienten que su adolescencia se extiende hasta el infinito, con todo lo bueno y todo lo malo que ello conlleva. Nada de responsabilidades, nada de problemas más allá de los que decidas buscarte. Todos viven ajenos a los sentimientos de todos mientras se sienten el centro del universo y lo pasan en grande, y el día después tienen resaca. La incapacidad de comunicarse, excepto a través de la música que suena sin fin y a los mensajes de texto camuflan apenas el frenesí de intentar comprenderse a sí mismos en el instante mismo del presente. Un presente que se despedaza.

El colectivo de cineastas Outcast Filmmakers vuelve a la carga con otra producción independiente, sobre el “aquí y el ahora”. Esta vez fijando su mirada en la desesperada situación que viven los miles de jóvenes, que como ellos, han heredado los deshechos de la especulación urbanística y la corrupción política que ha campado a sus anchas (y lo que es peor, que aún continúa). Atrás queda el ruido de las escavadoras de los tiempos felices, ahora sólo el silencio es el testigo mudo de esta falta de horizontes que se respira en cada calle. Pero todo, incluso lo malo, puede mirarse desde un punto que consiga arrancarnos una sonrisa.

   

Outcast Filmmakers

Outcast Filmmakers, es un colectivo de cineastas. Una suma de nacionalidades, ideas y talentos de lo más variopinto y heterogéneo que nace para dar salida a las inquietudes de una serie de jóvenes creadores que quieren romper con los encorsetados planteamientos del mercado y la industria del cine.

Para ello, han formado un sello independiente donde la máxima no es hacer dinero sino crear proyectos "necesarios". Proyectos que hablen sobre quienes somos y donde estamos, sobre lo que nos rodea y lo que soñamos, lo que nos interesa y nos preocupa. Estamos convencidos de que nuestras ansias y deseos no son solo nuestras sino que son un fiel reflejo de lo que interesa y preocupa a la gran mayoría de las personas con la que compartimos el oxígeno.

En todo caso su objetivo no es llegar obligatoriamente a una audiencia masiva, sino que su mensaje sea algo más que los convencionalismos adornados con cirugía plástica y efectos especiales a los que nos tiene acostumbrados el cine made in Hollywood.

Sinopsis

Entre resaca y resaca, y a falta de algo mejor en lo que ocupar el tiempo, ya que no hay manera de encontrar un trabajo en los tiempos que corren, un grupo de recién licenciados, todos con profesiones artísticas (escritores, cineastas, músicos…) viven inmersos en una vorágine de angustia existencial, aburrimiento total y ganas de nada.

Esta situación que parece no acabar nunca se rompe de repente cuando se topan con el cartel de su festival de música preferido: una inyección de adrenalina y música que promete revolucionar su verano de arriba abajo.

De repente todos, a sabiendas que se encontrarán allí, empiezan a hacer los más dispares planes para “arreglar” sus vidas:

Alejandro quiere que Natalia le dé una segunda oportunidad. Lo suyo en verdad funcionaba (al menos hasta que él lo estropeó). Sin embargo, este plan de formalizarse y hacer las cosas bien pronto quedará desequilibrado por su propia naturaleza.

Natalia es una abogada recién licenciada a quien le ha llegado la hora de enfrentarse al mundo de los adultos, pero su hábito con el alcohol, su mal gusto por los hombres equivocados y su incapacidad para conseguir un trabajo de verdad no se lo pondrá nada fácil.

Luis, por su parte, ha decidido seducir a una misteriosa cantante de una banda indie que actúa en el festival con la rocambolesca intención de olvidar así sus desgracias: no es capaz de sacarse a su ex de la cabeza, odia su trabajo y, para colmo, no deja de ser acosado por una adolescente con las hormonas revolucionadas.

Además, está Teo un periodista que quiere ser un gran escritor y que acaba de romper con Sofía (que a su vez es la ex de Luis) y que anda llorando por los rincones.

Y también está Sofía que en verdad no quiere ir a ese festival porque todos sus ex van a estar allí pero que, como despedida antes de marcharse a Reino Unido quiere compartir sus últimos días con su amiga Natalia.

Y aún hay más… Sin planes de ninguna clase y sin nada a lo que agarrarse, así comienza la historia de estos chicos perdidos.

   

¿Cómo nace “Muchos pedazos de algo”?

MPDA nace de la pura necesidad. La necesidad de contar historias aquí y ahora. La necesidad de hacer cine a toda costa. No estaba dispuesto a esperar a que una subvención o un gran productor me dijese cuando estaba listo para hacer cine. Si esperas tu oportunidad puede que nunca llegue, así que para mí esperar no era una opción.
Y sí, puede que hayamos hecho una película con lo que otras producciones se gastan en agua Evian, pero yo nunca he soñado con hacer películas con presupuestos millonarios, sino buenas películas y eso no depende tanto del presupuesto como nos hacen pensar.

Ya conocemos la sinopsis, pero ¿sobre qué trata?

MPDA habla de mi generación, de lo que nos ha tocado vivir, es una película autobiográfica en muchos sentidos. Habla del aquí y el ahora, de cómo se han puesto las cosas para los jóvenes con la crisis. Y no hablo sólo a nivel económico. Al final la crisis es algo que te golpea de muchas formas diferentes y tienes que luchar contra ese pesimismo y esa angustia que se respira en las calles todos los días. Ahora mismo, por ejemplo, muchos de mis mejores amigos están fuera de España buscándose la vida y quién sabe si van a volver. Y se han ido no solo porque no hay trabajo, sino porque al no haber trabajo no hay posibilidad de avanzar hacia ningún sitio; te tienes que quedar muriéndote de asco en casa de tus padres o malviviendo con trabajos basura mientras ves como la crème de la crème cobra miles de euros por dar gritos en un programa de televisión.

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como esta?

Quería contar algo propio y esta es una historia que me toca directamente en muchos sentidos. Me gusta la idea de que uno hace mejores películas si habla de cosas que sabe de primera mano.

   

¿Cuáles consideras que son las influencias más importantes en las que te inspiras a la hora de desarrollar el guión?

Creo que a la hora de escribir un guión entra en juego el hecho de que soy escritor además de cineasta. Abordo el hecho de crear un personaje mucho más desde el lado literario que el audiovisual. De hecho Muchos pedazos de algo nació como una colección de relatos.

Si me preguntas por autores concretos... diría que Jack Kerouac, Easton Ellis, y Ray Loriga tienen mucha parte de culpa.

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

Hubo mucha gente que echó una mano, prestando cosas, colaborado con su trabajo o simplemente poniéndome las cosas fáciles, pero el dinero salió (y sigue saliendo) de mi trabajo “B”. No me metí en esto para hacer dinero, si no, me hubiera dedicado a vender pisos o a hacer política, así que tampoco voy a quejarme. Quien algo quiere algo le cuesta.

¿Y los cuáles son los principales retos que tuviste para que el proyecto se hiciese realidad?

Creo que más allá del tema económico, el mayor reto al que me enfrente fue convencer al equipo de trabajar a mi manera. Ninguno de ellos había trabajado de esa forma (a mí me gusta mucho trabajar cómo será la película directamente en el set, aprovechando la energía que se reúne allí y decidiendo sobre la marcha) y tenían miedo. En especial los actores estaban aterrados de no tener unas líneas de guión que memorizar sino únicamente indicaciones que cambiaban continuamente a cada jornada de ensayos.

Presentanos a Outcast Filmmakers.

Outcast Filmmakers se construye con los trabajos y aportaciones de un colectivo muy amplio de creadores audiovisuales asociados. No es ni con mucho una empresa al uso porque nuestro fin último no es ganar dinero sino hacer cosas que “importen” y que cuando nos vayamos a la cama podamos decir “hoy he hecho algo de lo que estoy orgulloso”. Esto nos permite tener una gran libertad artística y creativa y poder arriesgar sin temor a si lo que hagamos será “vendible” o para todos los públicos.

En nuestro sitio web podéis ver más información sobre qué estamos tramando: www.outcastfilmmakers.com

   

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película.

Ahorré durante un año y luego me lo gasté en hacer esta película. Hay gente que se compra un coche, yo hice una película.

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos algunas.

Llevábamos preparando un plano de steadycam muy complicado en el que un personaje corría entre la gente del festival en medio de la noche durante varias horas cuando de repente se puso a llover a cántaros, tanto que el equipo se dispersó para refugiarse en diferentes sitios. Teníamos que estar en otra localización en breve y no paraba de rodar. Al final decidimos salir corriendo a los coches bajo el aguacero. Cuando llegamos a la localización la mitad del equipo se había quedado por el camino atascada en el barro, no teníamos la mitad del material y estábamos empapados. ¿Qué hicimos? Ya que no podíamos rodar la secuencia que llevábamos planeada escribí otra en diez minutos y nos pusimos a rodar. Muchos Pedazos de Algo hubiera sido una película muy diferente si no hubiera llovido tanto durante los días de rodaje.

¿Cómo se ha llevado a cabo la postproducción? ¿Cuál ha sido la pieza clave de esa fase?

El montaje de la película ha sido un momento clave y de mucha reflexión sobre qué película buscábamos sacar de todo ese metraje acumulado. Como había Decidido grabar con varias cámaras y en plano secuencia (para dar libertad a los actores a que improvisasen en cada toma y poder aprovechar toda esa energía que se genera en un plano secuencia) teníamos una cantidad ingente de material. Además, en varios momentos había grabado distintas versiones de la misma escena con resultados diferentes así que el proyecto era en sí una especie de rompecabezas. Por suerte el montador supo entender qué película buscaba a la primera y todo fue hablar de qué película no queríamos que fuese MPDA

Háblanos de la banda sonora.

La banda sonora de MPDA es en su gran mayoría música en directo, pusimos mucho mimo a la hora de rodar los conciertos para conservar toda ese nervio y esa frescura que tienen los conciertos en vivo. Mi intención era capturar el ambiente y la magia que se respiraba en el festival “Pirineos Sur” sin distorsionar un ápice lo que uno siente estando allí, entre el público. Ser honesto es muy importante para mi cuando estoy detrás de una cámara y creo que en esta película hemos conseguido capturar la esencia de lo que es un festival de música; cualquiera que haya estado en uno va a sentirse identificado. No solo por la música, sino por cómo se ha llevado a la pantalla lo que uno siente estando allí, en medio de todo.

Ahora que ya puedes ver la película terminada, ¿qué es lo que, personalmente como espectador, más te gusta?

Lo que más me gusta como espectador es que es una película abierta, todo el mundo que la ha visto se ha sentido identificado con un personaje u otro y, en general, con el sentimiento generacional de la película. Esto es algo que hace que la gente cuando acaba de verla sienta que tiene que compartir a su vez con el resto de gente que la ha visto. Me encanta escuchar sus comentarios.

   

¿Y de qué te sientes más satisfecho como director?

Como director de lo que más orgulloso estoy es de que por fin haya encontrado “mi manera de hacer”, en los cortometrajes que había rodado hasta ahora no había conseguido todo ese control sobre la historia, y bueno, que esa manera se deje ver en la pantalla a través de las interpretaciones me encanta. Estoy muy muy contento del trabajo que hicimos a ese respecto.

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que fuese a ver la película?

Le recomendaría que le echase un ojo al tráiler y a los teasers que hay en la web (muchospedazos.com) y que si le interesa lo que ve que no lo dude. Hemos sido muy honestos en la producción y también en la promoción y es una película que no va a defraudar a nadie.

Háblanos de su distribución.

Actualmente tenemos varias ofertas sobre la mesa, se están estudiando todas detenidamente (nuestro objetivo no es ganar mucho dinero sino que sea rentable y que la película llegue al máximo de gente posible). No obstante hasta pasado el festival no tomaré ninguna decisión.

Independientemente de todo me gustaría poder llevar la película a sitios donde normalmente las producciones indie no llegan, aunque sea versionando a mi modo “Cinema Paradiso” con un proyector de vídeo y una sábana.

¿Que ha supuesto para el equipo la selección en el FMCE?

Ha sido una sorpresa enorme para todos. Estamos muy ilusionados con las posibilidades que esta cita audiovisual nos abre.

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

A día de hoy hacer cine en España es un negocio para muy muy poca gente. A mí como creador no es algo que me incomode excesivamente, pero lo cierto es que hace que tengas que tener otro trabajo y desarrollar tu carrera de cineasta más como un hobby que como una profesión.

¿Qué opinas del panorama actual del cine español?

Creo que a nivel artístico estamos en un momento maravilloso, pero por el contrario a nivel de “industria” creo que estamos ante el peor escenario posible. El cine español no se ve en los cines españoles. Con la salvedad de cuatro o cinco producciones Españolas que tienen fuertes inversiones detrás (y a las televisiones como productoras) el resto de la creación permanece en la sombra (tanto a nivel de público como económicamente).

La verdad es que no sé cuánto tiempo se podrá sostener este modelo, pero creo que ya es hora de que nazca algún circuito de distribución alternativo en España.

Si fueses elegido como presidente de la Academia, ¿cuál sería tu primera iniciativa?

Viendo el panorama que tenemos actualmente en el cine español creo que empezaría a hacer una clasificación de obras más acorde con los presupuestos reales, porque las ayudas del ministerio están hechas para que se las lleven las mismas productoras año tras año y eso lo único que fomenta es crear más distancia aún entre el cine independiente y las grandes producciones.