Número anterior

Francisco Márquez Después de Sarmiento


 

El Colegio Nº2 Domingo Faustino Sarmiento está ubicado en Recoleta, el barrio más caro de la ciudad de Buenos Aires. Fundado en 1892 fue durante muchos años cuna educativa de la elite dominante. Actualmente, en sus aulas, conviven estudiantes provenientes de la Villa 31 de Retiro y sectores medios porteños. Las diferencias de clase, generan tensiones dificultando la organización de un Centro de Estudiantes en común.  

Buscando la integración, la rectora y docente de literatura, propone un método pedagógico transformador, generando un intenso debate sobre la propia realidad de los jóvenes. Sin dar respuestas cerradas, "Después de Sarmiento" aborda el desafío pedagógico que tiene planteada la escuela pública en esta etapa, dejándonos un inquietante interrogante: ¿La escuela actual cumple el rol de integrar a los excluidos del sistema?

   

¿Cómo nace " Después de Sarmiento "?

Empecé a trabajar en el Colegio Sarmiento a partir de un proyecto que impulsaba Roxana Levinsky que, en ese momento, era la directora del Colegio y docente de Lengua y literatura. Ella convocó a un grupo de jóvenes que veníamos de disciplinas diversas (audiovisuales, teatro, diseño de videojuegos, filosofía, geógrafos, etc…) y que teníamos un recorrido docente en la escuela tradicional muy breve o nulo. La idea era que trabajemos en conjunto a docentes de la currícula armando recorridos pedagógicos que puedan convocar a los estudiantes y hacerlos partícipes de la construcción de conocimiento. A las pocas semanas me di cuenta de que era un lugar muy interesante y que allí debía hacerse un documental ya que condensaba la complejidad de la cuestión educativa y se expresaban mucho de los conflictos que se atraviesan actualmente. El Sarmiento está ubicado en Recoleta, uno de los barrios más caros de la ciudad, sin embargo un porcentaje muy alto del estudiantado es de la Villa 31 de Retiro. En sus aulas conviven estudiantes de las clases medias porteñas con jóvenes que tienen mucho de sus derechos elementales vulnerados. A su vez, lo interesante de la experiencia en el Sarmiento, es que allí no solamente hay un pequeño grupo de docentes comprometidos que pelean por revertir la situación, sino que también había una rectora que impulsaba activamente -buscando empoderar a los estudiantes- un cambio enfrentando la adversidad de docentes resistentes a lo nuevo, al conservador gobierno de la Ciudad, e incluso a direcciones sindicales que a veces reducen su práctica meramente a lo gremial olvidando lo político y que un trabajador no sólo es un sueldo y un estatuto sino, sobre todo, una persona que necesita que su práctica tenga sentido para realizarse espiritualmente.

Y ahora que conocemos la sinopsis, ¿sobre qué trata?

Desde el año 2006 la escuela secundaria es obligatoria con la responsabilidad que le implica al Estado. Eso permitió que muchos jóvenes que antes no iban a la escuela, por motivos económicos, empiecen a ir. Sin embargo, los cambios sociales y generacionales le exigen nuevos desafiós. “Después de Sarmiento” indaga sobre como la escuela aborda esta nueva realidad. En la película podemos ver como la rectora y docente de literatura pelea por una educación transformadora intentando generar en los jóvenes un sentido a ser parte de la escolaridad. También vemos los fracasos, las frustaciones. Los intentos de los jóvenes por autonomizarse, los conflictos de clase y como intentan resolverlo. Es una película que no busca cerrar el tema, para nada. La pensamos siempre como una forma de generar pensamiento y fomentar el debate. La escuela pública tiene una importancia estructural en nuestro país y mucha gente está atenta y preocupada por su destino. Siempre se pensó como el motor del país, una posibildiad de ascenso social, tiene esa carga simbólica y entonces cuando hablamos de la educación pública es como hablar de nuestro futuro. A veces eso hace que muchos piensen la educación autonomamente, yo creo que eso es imposible, porque no se le puede exigir a una Institución que se haga cargo por si sola de una estructura socioeconómica que hace que, por ejemplo los alumnos del Sarmiento, tengan insastifechas sus necesidades mínimas, que sufran situaciones de violencia muchas veces provocadas por el Estado y sus fuerzas policiales. ¿Como hace la escuela para prometerle un futuro a esos chicos? La película, a través de las acciones de los protagonistas, va haciendose todas esas preguntas. Como vieron, es un documental sin voz en off, ni entrevistas, con lo cual para mi siempre es mejor no definir el “de que se trata”, creo que hay varias respuestas para eso y es interesante que cada uno encuentre su respuesta.

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como ésta?

Como te dije antes, el rol que tiene la educación pública en nuestro país hace que el tema, tan importante por si sólo, nos permita además pensarnos como sociedad. A su vez, yo tuve una escolaridad conflictiva, odiaba la escuela, me iba mal y evidentemente había algo personal que no tenía cerrado. El Colegio Sarmiento, a su vez, tiene para mi otro atractivo irresistible que es el conflicto de clases. Me interesaba ver como la escuela intentaba abordarlo, como lo vivían los chicos. Hay documentales, sobre todo en televisión, donde se aborda este tema. Pero en general pensando que la corrección política y la voluntad pueden permitir superar esa conflicitvidad. No concordamos con esa utopía y por eso prestamos especial atención a esa cuestión. Insisto que la película no cierra estos temas, lo que sí creo que hace es observarlos con una mirada crítica y en detalle.

   

¿Cuáles consideras que son las influencias más importantes en las que te inspiras a la hora de desarrollar el guión?

En este caso la influencia más importante fue nuestra propia observación. Estuvimos un año y medio adentro de la escuela antes de filmar. Teníamos que confiar en lo que veíamos y ser honestos con eso. Luego, obviamente uno está nutrido de millones de influencias cinematográficas que conviven en la película. Para pensarla vimos mucho del cine de Wiseman, pero podrán ver que elegimos un camino con mayor narratividad que lo que él suele hacer. También pensamos en “Entre los muros” de Cantet, si bien es una ficción, nos interesaba como elegía concentrar su mirada en un espacio. Leímos entrevistas sobre el trabajo de Philibert en “Ser y tener” porque nos llamaba la atención como lograba mantener la invisibilidad de la cámara con niños tan pequeños y movedizos. Lo mismo con algunos cortometrajes que hizo Kiarostami cuando trabajaba en el Estado Iraní. Vimos mucho de lo que se había hecho actualmente en la Argentina para poder ver cual era nuestro punto de vista novedoso. “La toma” de Gugliotta es una película interesante pero está centrada claramente en una escuela de clase media y contaba otra cosa. Lo mismo “Escuela Normal” la cual no terminamos de entender que es lo que quería problematizar.

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

La película se filmó mediante la quinta vía del INCAA, es un subsidio muy interesante porque no te pide antecedentes como productor y el jurado está compuesto por miembros de las asociaciones de documentalistas, todos realizadores contemporaneos. Ese fue el principal y único apoyo económico. Luego también hay que nombrar la lucha que hizo DOCA (Documentalistas argentinos) porque uno se olvida y lo naturaliza, pero esa vía se consiguió con la movilización que impulsó principalmente esa asociación. Hoy hay que decir que sería bueno que el INCAA incorpore esta vía al plan de fomento, ya que al estar autonomizada quedamos permanentemente desactualizados en los montos a cobrar. De la producción de la película me hice cargo yo junto a Andrea Testa que armamos “Pensar con las Manos” y el trabajo imprescindible de Nadia Martínez y Poncho Cine. Otro apoyo clave fue la de equipos de película, ellos tienen equipos de sonido, les contamos del proyecto y fueron muy generosos con nosotros.

Fuera de lo económico, tuvimos el apoyo de las autoridades del Sarmiento y de muchos de los docentes y estudiantes. Es muy difícil aceptar que filmen adentro de la Institución a la cual perteneces. Es de una terrible exposición, además nosotros fuimos claros desde el primer momento. No ibamos a hacer un documental apologético o de propaganda. Queríamos hacer una película que indague sobre la problemática de la escuela. Y así y todo nos dejaron trabajar con total libertad.

¿Y los cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

Hacer una película con 200.000 pesos (que es el monto que obtuvimos) es un reto por si mismo. Piensen que acá hay más de dos años de trabajo con mucha gente involucrada que está haciendo su trabajo, que hay que alquilar equipo y transportarlo, que los técnicos tienen que comer durante el rodaje, que hay que hacerle proceso de imagen y de sonido, que luego hay que promocionar la película y hacer los DCP o BluRay para los festivales y muchas cosas más que ahora me estoy olvidando. Es muy bueno que el Estado apoye el cine nacional pero así y todo se hace difícil porque los montos no dejan de ser pequeños para las exigencias de un film. Dejando de lado lo económico pienso en Bresson que decía “No se trata de dirigir a alguien, sino dirigirse uno mismo.” Es tal cual, ese es el principal reto. No hay que olvidarse nunca por qué uno está haciendo lo que hace.

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película.

No creo que pueda agregarte mucho más a lo que te comentaba del INCAA

Preséntanos a los actores.

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos algunas.

Además de filmar la película yo trabajaba en la escuela. Luego de hacer mi tarea en el horario establecido me quedaba en la escuela dando vueltas. Sabía todo lo que pasaba allí e iba informandome sobre lo podía ocurrir. Así fue que muchas veces me enteraba de cosas que podían servir mucho para la película (algún conflicto que hacía que los estudiantes se reunan, la convocatoria a una reunión de egresados, etc…). Cuando eso pasaba llamaba de urgencia a mis compañeros. Muchas veces podían y otras no, así fue que en oportunidades teníamos que intercambiar roles.

   

¿Qué tal ha funcionado el equipo técnico? ¿Podrías presentarnos a sus integrantes?

Tener un equipo técnico convencido de lo que están haciendo es fundamental. Son todos compañeros que hemos compartido la cursada en la Escuela de Cine (ENERC). Guido Tomeo es el cámara y director de fotografía, su trabajo es impresionante. Piensen que la película está filmada a una sola cámara, ya que venía de una experiencia a dos cámaras y siento que pierdo el control y la atención de la mirada. Guido rápidamente entendió el conflicto que estábamos trabajando y la mirada que estábamos proponiedo y eso lo convirtió en un aliado para ubicar la cámara. Enrique Migliorelli y Pablo Orzeszko fueron los sonidistas. Es muy dificil tomar sonido en una escuela. Hay mucho bullicio, las aulas son lugares con una acústica hostil y los chicos son impredescibles. A eso se suma que yo estaba muy atemorizado con que su presencia con dos cañas disperse la atención de los estudiantes. O sea que tenían lidiar con la dificultad de la materialidad y con los miedos del director. Fueron pacientes y me explicaron porque era condición fundamental tomar sonido así. Tienen la virtud de ser muy exigentes con su trabajo pero también entender las particularidades del proyecto. Ese equilibrio es fundamental para que la película salga bien. Nadia Martínez fue la productora ejecutiva, ella tiene mucha experiencia en cine documental, es muy pragmática y fue clave para manejar un presupuesto tan exiguo. Andrea Testa fue la asistente de dirección, es mi compañera en Pensar con las Manos trabajamos hace mucho tiempo juntos, tiene una mirada muy sensible y me orientó cuando en la fragor de la batalla perdía el eje de lo que estábamos filamndo, ella entendía perfectamente lo que quería hacer ya que lo pensamos juntos y me acompaño hasta el corte final. Ahora de hecho acabamos de terminar el rodaje de una película de ficción en co-dirección. En la edición de imagen estuvo Iair Attias, en un documental como este la escritura final del guión se hace en la edición. El trabajo fue muy intenso y fue clave el aporte de un editor que no sólo entiende de cine sino que tiene una mirada crítica de la realidad. Es un chico muy joven que además escribe sobre cine, fue muy enriquecedor trabajar con él.

¿Cómo se llevó a cabo la postproducción? ¿Cuál fue la pieza clave de esa fase?

El montaje de la película fue arduo, la primera versión duraba cuatro horas y trabajamos mucho con Iair para llegar a una versión final de 76 minutos. Era armar, ver, debatir, probar, anotar, escribir. La película es observacional pero buscamos construir una estructura clásica de montaje donde la narración vaya conduciendo al público y lo vaya internalizando a los personajes que nos interesaba lleguen a la gente a partir de sus acciones. En ese sentido lo pensamos como una ficción, lo único que variaba era la materia prima. Luego de la edición de imagen que llevo varios meses, hicimos la post de color en HD. Fue fundamental el aporte del fotografo, Guido Tomeo. El propuso virar la imagen a tonalidades más frías. Eso le da un aspecto a la película que aporta mucho al clima que vivíamos ahí adentro.

Háblanos de la banda sonora.

La primera meta que nos propusimos era que un espacio tan hostil para el sonido como es la escuela, podamos tener un sonido que no necesite de subtítulos y que se escuche con claridad. Parece una meta muy modesta, pero juro que no lo es y se logró por el trabajo de Pablo y Enrique. Luego en la post, se trabajo mucho para limpiarlo de sonidos molestos (sillas que se mueven, mesas, toses, gritos, etc… todas cosas que pasan en una escuela) y hacer la folley de sonidos muy precisos que no logramos captar en el directo. Una birome escribiendo, pasos, etc… Es un trabajo muy intenso que el público solo lo nota si está mal. Privilegiamos un estilo naturalista y no utilizamos ningún elemento por fuera de la diégesis. Como se ve en la película está toda pensada para reproducir la sensación de que estamos adentro del aula, como si fuésemos un estudiante más.

Ahora que ya puedes ver la película terminada, ¿qué es lo que, personalmente como espectador, más te gusta?

Creo que lo más interesante son los debates entre los chicos. Hay una escena donde discuten la pertinencia o no de tener representantes en el Centro de Estudiantes. Todas las posiciones son muy genuinas y creo que lo más rico es que expresa la experiencia que cada clase social tiene con la democracia. Por otra parte disfruto mucho la experiencia de la película, la he visto muchas veces pero me gusta la sensación de estar metido en el aula como uno más.

¿Y de qué te sientes más satisfecho como director?

De lo que pasa después de las proyecciones. La gente habla mucho, debate, discute. Es hermoso que algo que hicimos produzca eso. Que a otra gente le resulte significativo y le ayude a pensar el mundo. Nosotros obviamente tenemos un punto de vista y se expresa en la película pero no somos especialistas en educación, lo mejor que podíamos hacer es formular preguntas que nos inquietaban y que nos parecían importantes. A partir de eso enriquecer el debate. Creo que eso se logra y es muy gratificante.

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que fuese a ver la película?

No se. Que mire el trailer que está en www.pensarconlasmanos.com . Que va a ir a ver una película hecha con mucho cuidado, trabajo y honestidad. Que la película habla de un tema como educación pero que más que eso es una experiencia sobre los vínculos y la prepotencia del trabajo de quienes quieren transformar la realidad. Que hay momentos fuertes pero también humor y emoción. No se, no soy muy buen vendedor.

   

Háblanos de su distribución.

La película va a tener su estreno comercial este 10 de septiembre en el Cine Gaumont y luego la idea es que circule por las provincias. La estamos haciendo todo a pulmón. La película además tiene otro circuito, escuelas, espacios de formación docente y sindicatos. De hechos invitamos a quienes quieran proyectarla a que nos escriban a pensarconlasmanos@gmail.com

Festivales de cine, ¿qué sensaciones tienes en este aspecto?

La peícula estuvo compitiendo en Toulouse, EDOC, Valparaiso y el CLAM de Barcelona. He podido viajar a Toulouse y fue una gran experiencia, compartirlo con público de otro país. Vincularme con otros directores. Más allá de eso prefiero no hablar tanto de los festivales en general, me gustaría interiorizarme más antes de expresar algunas presunciones sobre la forma de seleccionar las películas.

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

Depende la película que vayas a hacer. A veces veo películas que no tienen sentido que se hayan hecho. Creo que el cine tiene sentido si conecta de alguna manera con su tiempo. No hablo ni de éxito comercial ni de un cine de coyuntura. Es curioso que en las escuelas de cine no se habla mucho el por qué hacemos cine cuando es lo que creo debemos preguntarnos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Si se cumple esa premisa merece la pena. ¿Cómo entenderíamos la guerra sin “Alemania año cero”?, ¿cómo el amor sin “La mama y la puta”?, ¿como la política sin “Realismo socialista”?, ¿cómo el rol de la sociedad civil en dictadura sin “Juan, como si nada hubiera sucedido”?. El cine nos ayuda a comprender el mundo más profundamente, como decía Godard “Una forma que piensa”

¿Qué opinas del panorama actual del cine independiente?

En primer lugar habría que problematizar sobre el concepto. ¿Qué es cine independiente? ¿Independiente de qué? Creo que en la Argentina cuando surge el Nuevo Cine Argentino esa independencia tenía una identidad que termina de formarse con el BAFICI. El cine independiente era una respuesta al cine hegemónico de los ’80 y los ’90. Un cine declamativo, con personajes sin complejidades, chato visualmente. El cine independiente nucleaba a un grupo de jóvenes que emergía y hacía un cine contrapuesto a ese. 20 años después de ese emergente creo que tendríamos que repensar el término, y daría para escribir un libro donde los fondos europeos, los festivales juegan un rol clave. Para ejemplificar: Me podrías decir que “La libertad” de Alonso es cine independiente por la forma en que fue producida. Pero, si como el mismo lo reconoció, te digo que modificó el final para entrar a Cannes ¿me seguís sosteniendo que es independiente? Es un tema apasionante y complejo pero que da para muy largo.

Respecto al cine argentino creo que hay muchos directores muy interesantes, creo que el principal defecto es que hay poca reflexión sobre la propia producción. En lo personal aquellos que son capaces de fundamentar su propia práctica son los que me resultan más interesantes. Eso se nota a las luces en su producción. Hablo de directores como Caetano, Martel, Prividera, Rejtman, Llinas, Ivan Fund, Martín Solá o Cesar Gonzáles. No estoy de acuerdo con todos ellos pero en sus películas se nota que hay una reflexión sobre el lenguaje y eso me parece fundante.