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Fulgencio Martínez: Z


 

Fulgencio Martínez nació en Granada (1975). Escritor, fotógrafo y cineasta.

Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en el campo de la fotografía cinematográfica especializándose en el uso de la luz como elemento narrativo.

Ha trabajado en España, Bélgica y Marruecos colaborando en la creación de largometrajes, documentales y vídeos musicales.

Su trayectoria como director de fotografía comenzó en la serie Z, como operador de la disparatada “Karate a Muerte en Torremolinos”, evolucionando hasta el cine independiente de la mano del aclamado director británico Barney Platts-Mills “Zohra: A Moroccan Fairy Tale.”

Su obra siempre ha estado ligada activamente a la música, como guitarrista y cantante en bandas de punk-rock, en la promoción y management de espectáculos, siendo socio fundador de Microsurco S.L, como fotógrafo discográfico y promocional de grupos de rock,o en la creación documentales sobre las expresiones musicales gitanas a lo largo de Europa con su obra “Letcho Gourko”, distribuida internacionalmente.

En la actualidad continua trabajando como director de fotografía, operador de cámara, realizador, escribiendo, y desarrollando proyectos personales.

¿Cómo nace "Z"?

Normalmente trabajo como director de fotografía, encargándome de la luz y la cámara de producciones cinematográficas, y aunque ya tenía experiencia en la realización, nunca había trabajado dirigiendo actores.

Ese fue el principal motivo por el que me propuse llevar a cabo “Z”. Siempre había visto de cerca este trabajo con los actores, intentando aprender de las virtudes y los errores ajenos, pero nunca lo había hecho yo mismo.

Cuéntanos la sinopsis

¿De un corto? Si te cuento la sinopsis te he reventado el corto.

Y ¿sobre qué trata?

En general trata sobre la memoria. Otra cosa es que haya matices de interpretación sobre los personajes, sus motivaciones y varias ideas en segundo plano. Me encanta cuando alguien me dice haber visto algo nuevo, en ocasiones algo que no estaba intencionado. Creo que esa es una de las bellezas de una obra, que desde el momento en que las dejas ir pertenecen al espectador, y es el mismo quien simpatiza o interpreta las reacciones del personaje, la trama, el espacio. Tampoco se trata de algo muy complicado a nivel psicológico, pero detesto ese cine que nos vomita todo mascado.

Para no pensar ya está la televisión.

   

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como ésta?

A nivel personal como dije dirigir actores. También hay dentro de la trama cierta historia olvidada por muchos, que considero importante mantener en la memoria.

¿Cuáles consideras que son las influencias más importantes en las que te inspiras a la hora de desarrollar el guión?

Todo influye, no tienen por qué ser otros guiones, ni tan siquiera otras obras audiovisuales. La mayor influencia es quizá la obra de aquellos que han hecho de la carencia de medios una virtud. Si los nombrara pensarías que soy un loco, posiblemente lo pienses, y me alegro de ello.

Todo lo que te toca te influye, pero hay que ser consciente de a quien debes emular a nivel de producción.

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

El entusiasmo del equipo. Unos actores entregados. Y un poco de dinero personal para vestuario, gasolina y unos platos combinados.

¿Y los cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

Convencerme a mí mismo de que merecía la pena, y luchar contra mi pereza.

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película.

No existen.

   

Preséntanos a los actores.

Paul Lapidus es un gran actor que conocí en mi primer largometraje como director de fotografía hace ya unos 14 años.

Él tiene una larga carrera con directores como Jess Franco, Pedro Temboury y otros del género.

Me apetecía trabajar con él, porque es un hombre con un gran talento, y estaba convencido de que sería capaz de ofrecer un registro diferente.

Richard Nother es músico. Fue una pieza clave de la historia del punk inglés, y sigue siendo un batería de enorme talento, aparte de una persona muy inteligente.

A pesar de no ser actor es un artista, por lo que pudo interpretar su papel sin problemas. Puso en ello un gran interés y disciplina.

Sauce Ena es una de las grandes actrices de nuestra tierra. Tiene una larga trayectoria en teatro, cine y ficción, así que era una apuesta segura y siempre es un placer trabajar con ella.

Hella Deng es modelo, aunque no por ello su presencia en la película es simplemente estética, o anecdótica. Hizo una buena interpretación y su simple aparición aporta un elemento narrativo de gran valor.

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos algunas.

Como dice el refrán. “Lo que pasa en las Vegas, se queda en las Vegas.”

¿Qué tal ha funcionado el equipo técnico? ¿Podrías presentarnos a sus integrantes?

El equipo técnico fue muy reducido, pero eran de los buenos. Sin ellos no hubiera sido posible, y les estoy enormemente agradecido.

Adrián Martín estuvo muy implicado desde el principio llevando los asuntos de producción. Desde localizar, formar equipo, hasta gestionar los más pequeños detalles. En el rodaje Noelia López vino a ayudarle.

Elena González se encargó del sonido tanto en rodaje como en su postproducción, e hizo una gran aportación creando atmósferas sonoras que ayudan a la narración.

Aunque normalmente yo llevo la luz y la cámara necesitaba alguien que me ayudara, ya que yo tendría que estar con los actores y mil cosas más. Jose Manuel Alguacil llevo la cámara y David Márquez y Sergio Díaz fueron ayudantes.

Angie se encargó de ser mi ayudante de dirección y script, y de tenerlo todo en orden.

Noelia Mantas se encargó del maquillaje. Es una gran profesional que siempre está involucrada en proyectos audiovisuales.

¿Cómo se llevó a cabo la postproducción? ¿Cuál fue la pieza clave de esa fase?

La postproducción de audio la hizo Elena en su casa, y la de imagen yo mismo en la mía.

Es algo que tanto ella como yo llevamos tiempo haciendo.

   

Háblanos de la banda sonora.

En cuanto a la banda sonora Celia Lopez, una gran amiga, me puso en contacto con Stephane Karo de Divano Prod, manager de Kocani Orkestar, y él gestionó el uso de su música en el cortometraje.

Ahora que ya puedes ver la película terminada, ¿qué es lo que, personalmente como espectador, más te gusta?

Tendrá que contestarte un espectador. Yo no puedo ser mi propio espectador. Después de haber llevado a cabo todo el proceso de producción me resulta imposible ver con una mirada nueva. Estoy intoxicado.

¿Y de qué te sientes más satisfecho como director?

De haberla terminado. Parece una simpleza, pero aquel que crea que hacer cine de calidad es fácil le invito a ponerse a ello.

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que fuese a ver la película?

Seguro que has visto cosas peores, y esto por lo menos no dura mucho. Échale un vistazo.

Háblanos de su distribución.

Se ha visto en varios festivales, pero para mí la distribución sigue siendo un misterio.

Del mismo modo que aquel que planta ajos no sabe cómo llegan estos a los estantes del mierdadona, la creación y la distribución cinematográfica son dos mundos muy diferentes. No tengo gran una experiencia en esto, y no llego a entender del todo como funciona. Yo sé cómo se plantan ajos.

Festivales de cine, ¿qué sensaciones tienes en este aspecto?

A mi modo de ver en la mayoría de los casos un festival de cine es una gran inversión para que el alcalde se haga unas fotos con algunos actores famosos, y de paso dar autobombo a su magnífica “gestión cultural”.

No es normal que cada pueblo tenga un festival de cine. Tampoco es normal que el concejal de turno cobre una dieta por asistir, y a veces el ganador se lleve solo una palmadita en la espalda. Creo que están demasiado ligados a la política y a la administración, y ésta lo que debe de hacer es dejar de meter los hocicos en la cultura.

   

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

Depende de lo que entiendas por recompensa. Si uno está interesado en hacer dinero lo mejor es montar un banco. Las recompensas son otras, y por supuesto que las siento.

¿Qué opinas del panorama actual del cine independiente?

El gran problema del cine independiente no radica en la falta de talento, ni en las dificultades económicas. Sino en el hecho de que la distribución cinematográfica este dominada por las grandes productoras estadounidenses.

Esto en si es un oligopolio mafioso que todos los gobiernos fomentan a pesar de tratarse de un colonialismo industrial y “cultural” (Habría que definir el término cultura para ver si es aplicable a ciertos tuercebotas).

¿Por qué las administraciones fomentan estos sistemas? Por la misma razón que se fomenta la corrupción en el sector de la energía, la prensa, la telefonía, la inmobiliaria. El dinero.

Como recriminaba aquel niño a Chaplin en Un Rey en Nueva York “¿Puedo entrar yo en el negocio de automóviles y competir con el autotrust? ¡Ni soñarlo! El monopolio es la amenaza de la libre empresa.”

Aquella película tiene ya 60 años y tardó unos veinte en ser exhibida en Estados Unidos, a pesar de que Charlie Chaplin era el rey del cine.

¿Crees que puedes hacer una peliculita, y competir con ese ente monopolista al que llaman Hollywood? ¡Ni soñarlo!

Si ves una película en cartelera ten por seguro que dice lo que quieren que oigas.

En fin, así seguimos, así o peor, pero habrá que continuar.