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Morería 17


Ignacio Guarderas es granadino, aunque nació en Málaga. Es en Granada, pues, donde crece y se forma. En la universidad comienza sus aprendizaje en el ámbito teatral. Más tarde se muda a Madrid para aprender cine.

Aunque ha realizado cursos en diferentes escuelas de cine como Séptima Ars (Madrid) y La Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (Cuba), básicamente su formación se realizó trabajando como operador de cabina en cines como Cines Ideal, Cines Verdi, Pequeño Cine Estudio, todos en Madrid. Estar en contacto con el cine europeo junto con la realización han sido sus maestros.

Ha realizado varios cortos, documentales y largometraje de base documental (en el que no hay guión previo y los actores se interpretan a sí mismos). Actualmente se encuentra inmerso en la escritura de un guión de largometraje de ficción. Todo responde a un camino, en el que cada pieza no es un fin en sí, sino un medio, un paso que el andante hace acompañado de su sombra.

¿Cómo nace “Morería 17”?

Nace de la necesidad de contarla. Nunca sabría decir el porqué. Supongo que si no tuviera esa necesidad no haría películas. Es como si le preguntas a un humorista por qué cuenta ese chiste en concreto. Quizá lo que habría que preguntarle es por qué cuenta ciertos tipos de chistes y otros no. La función del humorista es contar chistes con el fin de hacer reír y la del cineasta es la de hacer películas con el fin de expresar.

Ya conocemos la sinopsis. ¿Podrías contarnos sobre qué trata?

Trata de mí, de mis circunstancias en el momento que realizo la película. No tiene un guion cerrado, ni muy elaborado. Sobre la base de unas premisas circunstanciales se construye un relato que apunta al interior. Imagina que te propongo que cuentes una historia cinematográfica en la que salgan, de alguna manera, el Paraíso, la proyección cinematográfica, el amor… A ti te saldría una película, a mí me salió Morería 17

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como esta?

Como ya he dicho la misión del cineasta es contar historias.

¿Cuáles consideras que son las influencias más importantes en las que te inspiras a la hora de desarrollar el guion?

No trabajamos con guion. La única guía que tenemos es una suerte de escaleta que no debe ocupar más de cuatro o cinco hojas. Hay muchas influencias inconscientes que más tarde florecen. Gracias a que otros la señalan puedo reconocerlas. Hace unos años me matriculé en la universidad y el otro día en clase salió a relucir el trabajo de Magritte, en ese instante me di cuenta que su obra había onfluido en Morería 17. No fui consciente mientras la realizaba, tan sólo después caí en ello. Sin embargo, hubo dos películas que mientras grabábamos pasaron por mi mente: Tishe de Kossakovski y Arrebato de Iván Zulueta.

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

Los principales apoyos son todos los que participaron en la película sin cobrar (que fueron todos). La principal es la directora de fotografía, colorista, cartelería, decoradora, directora de arte, etc. Pol Parrhesia. También Antonio G. Ortega, actor, músico y muchas más funciones. Virgina M. Salamanca, Fred Nadal, sonido, cámara, after effect, etc. y María Gracia Merlo Puche (mi madre), pues se grabó en su casa.

¿Y cuáles son los principales retos que tuviste para que el proyecto se hiciese realidad?

Hay una cantidad enorme de retos que hay que superar para dirigir, no soy el primero en decirlo. Pero los principales tienen que ver con el hecho de dirigirme yo. Sólo en el momento que sé cómo puedo dirigirme, en al sentido de dirección, de producción, etc., puedo guiar a los demás.

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película.

La película tiene un presupuesto de unos 1000 euros. Fue el dinero que me devolvió hacienda. Esto quiere decir que la forma de financiación es al margen del dinero. La falta de financiación se cubre con capital humano, reducción de gastos e ilusión por el proyecto.

Cuando uno se plantea levantar un proyecto según las circunstancias económicas que me encuentro la pregunta gira de objeto. No me pregunto qué dinero necesito para realizar esta o aquella película, sino qué historia puedo contar con el dinero, capital humano, etc que tengo.

¿Qué tal ha sido trabajar con Antonio G. Ortega?

Fantástico. Antonio lo dio todo. En ese momento estaba pasándolo mal. Nunca podré agradecerle suficiente su compromiso y generosidad. No sólo ha actuado en la película como protagonista, sino que la pieza musical principal de la película es obra suya. En este tipo de producciones tener un amigo es tener un tesoro.

¿Y con Virginia M. Salamanca?

Virginia es amiga de Antonio, ninguno de los dos son actores profesionales, por lo que tiene mucho mérito por parte de ella confiar en un proyecto que cuando se plantea no tiene más futuro que lo inmediato. Virginia tiene mucho talento y nos ayudó mucho no sólo con su papel, sino también con otras cosas del rodaje.

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos algunas.

Estábamos grabando en la plaza Mayor de Madrid. Unos chicos que trabajaban en un tablao flamenco nos propusieron que les grabáramos su actuación a cambio de que esas imágenes pudieran ser utilizadas, sin estimábamos conveniente, en la película. Y allí están. Lo mejor es que tienen mucha relación con el tema de la película. La escena está perfectamente integrada en la historia.

¿Cómo se ha llevado a cabo la postproducción? ¿Cuál ha sido la pieza clave de esa fase?

La edición se llevó a cabo en México DF, donde pasé un año. Allí me ayudó Horacio Flores a editar sonido e imagen. Ya de vuelta en España Pol Parrhesía y Manuel Luis hicieron el etalonaje y Luca di Santis la postproducción de sonido. Cuando no hay dinero es un verdadero jaleo afrontar este proceso. La gente está dispuesta a ayudar pero, evidentemente, pasa a un segundo plano. Tengo que agradecer a Sergio López Eraña por el apoyo que me ha brindado.

Háblanos de la banda sonora.

La Banda sonora en mis películas es diegética. Es decir, sólo hay música en la medida que la escuchan los personajes. Ésta sirve para la acción. Por lo que la música aparece, sin estudio previo, en la grabación. El único requisito previo que hubo es que cualquier canción que hubiera no debía ser cantada. Quería apoyar con este criteero la idea de darle más abstracción. No quería que ninguna letra, ya sea en español o en inglés, concrertara ningún sentimiento.

A este respecto tengo que agradecer la cesión de las canciones que se han incluido en la película. Quiero destacar la canción escrita por Antonio G. Ortega, Paraíso y Notre Dub de los geniales Dwomo.

Ahora que ya puedes ver la película terminada, ¿qué es lo que, personalmente como espectador, más te gusta?

Dudo mucho que mi visión pueda equipararse con la de un espectador normal. De cualquier modo eso sería un reto que merecería la pena probar, o quizá no. Si tuviera la mirada de un espectador normal podría perfilar la película de una manera más neutra. O quizá, eso no sería deseable. Mi visión no se limita a la duración material de la película, sino que se extiende al primer día que planteamos su realización. Y quizá así debe ser. Lo que más me gusta de la película es la película.

¿Y de qué te sientes más satisfecho como director?

El resultado técnico es brillante. Aquí tiene mucho que ver el trabjo prolijo que ha realizado Pol Parrhesía. Cuando he visto el resultado en pantalla grande nadie podría afirmar que la película ha sido grabada con una cámara de fotos.

Artísticamente lo que más me gusta de la película es la película. Si destacara una parte más que otra sería injusto, ya que el cine es un arte holístico por el cual el todo es mucho más que las partes. Nadie se le ocurriría decir que lo que más le gusta del agua son las dos moléculas de hidrógeno, más que la de oxígeno. Lo cierto que el agua si tiene sentido es por algo mucho más allá que sus componentes

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que fuese a ver la película?

Que estuviera dispuesto a ver algo distinto al cine que se conoce. Que se deje llevar para poder entrar en el juego que propone Morería 17. Todo es cuestionado, incluso la propia mirada.

Háblanos de cómo tienes pensada su distribución.

La distribución es un tema delicado en esta época de cambios. Con mi anterior película, Fiebre, la distribución se pensó de una manera más ortodoxa, es decir, fue a festivales y luego se estrenó en un Cine comercial. La crisis y el sistema de promoción y exhibición no permitieron que hubiera la visibilización adecuada como para que llegara a la gente.

Así pues sólo quedó internet. PLAT tv, una plataforma de cine independiente, se interesó por la película. De esta manera, gracias a esta plataforma, ha tenido la fortuna de ser vista de manera gratuita por todo el mundo. PLAT tv hace una labor encomiable para que se vean los trabajos de muchos cineastas que no tenemos los recursos de promoción suficiente. http://plat.tv/autores/ignacio-guarderas.

Fiebre está colgada en youtube, donde está teniendo más de cien mil visitas. Este hecho me da ánimos y confianza en seguir. Nada de esto tiene sentido si la gente no la ve.

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

¿Cómo no? El cine no es mi manera de ganarme la vida, ojalá algún día sí, pero es mi vida. He consagrado mi existencia a hacer cine, a expresarme según su lenguaje. Cada película que hago es un éxito más. Cuando uno hace algo a cambio de nada, más que la pura satisfacción, está a un paso, muy corto, de la libertad.

¿Qué opinas del panorama actual del cine español?

El problema del cine español es su invisibilización. La competencia con el cine de EE.UU. es desleal. Si tú y yo jugamos a un juego y soy yo el que pone las reglas seguramente sea también yo el que gane.

Agarra la programación de cualquier televisión (ojo) pública: rtve, canal sur, tele Madrid, la que quieras. En ningún caso la cuota española supera el 35% de las películas que se programan. Además esas películas van a horas intempestivas.

Se puede argüir que es debido a que las películas norteamericanas son de mayor calidad y es pues de interés público su proyección. Podría estar de acuerdo con algunas, pero no con todas. Lo cierto es que se programan películas de escaso interés. Si preguntas en la calle a qué es debido este hecho la gente pensará que es porque nuestras películas son peores. Nada más lejos de la realidad. Las Mayors intentan monopolizar el mercado, para ello venden no películas sino paquetes de películas. En ellas están las películas más buenas, deseadas y promocionadas junto con las más malas. Ellos ponen las reglas.

Si fueses elegido como presidente de la Academia, ¿cuál sería tu primera iniciativa?

Conjurar todo para mi propio interés. Intentaría saber qué debo hacer para hacer cine. No sólo pensaría en mí, no soy tan egoísta, sino también en mis amigos cineastas. Tanto yo como ellos tendríamos las condiciones óptimas para la realización al menos de una película cada dos años. No entiendo cómo los españoles, a la hora de encabezar un cargo, no hacen lo propio.