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Irene Gutiérrez: Hotel Nueva Isla


 

Irene Gutiérrez tiene un título de posgrado especializado en Cine Documental en la Escuela Internacional de San Antonio de los Baños (EICTV, La Habana, Cuba). Su trabajo como directora y fotógrafa se ha mostrado en diversos festivales internacionales, incluyendo Rotterdam, Moscú, Munich, y Chicago. Actualmente trabaja como cineasta independiente entre España y Cuba, además de ser responsable de la cátedra documental en la EICTV.

En su filmografía encontramos Hotel New Island (2014), Diarios de Frontera (2012), Red Land (2011), Libya, los 3 Ergs(2009) y Sobre vías (2004).

   

¿Cómo nace “Hotel nueva isla "?

La idea se gestó en un festival de La Habana, en el que yo participé como jurado de documental de ese año –en el 2010-. Por las noches, cuando acababa todo, Javier y yo –Javier Labrador, codirector- caminábamos muy de tarde por la ciudad. Caminábamos con nuestra cámara haciendo fotos nocturnas y nos metimos en el barrio de Jesús María, que es un barrio muy céntrico al lado del Capitolio. Hablábamos de películas que nos gustan, hasta que llegamos al hotel y nos quedamos impresionados con él. Nos maravilló. Volvimos al día siguiente y vimos a Jorge -protagonista del film- leyendo en la puerta. Hablamos con él y nos dijo que subiéramos a su casa. Nos contó la historia del hotel. Tenía las paredes llenas de escritos; es una persona muy especial. Teníamos muchos personajes en la película; iba a ser un reparto coral pero el universo de Jorge nos fue atrayendo más y más, porque había muchas cosas que no entendíamos de él, hasta que convertimos en rutina visitarlo, estar con él, compartir unos tragos y un cigarro. Él no es un hombre de muchas palabras pero poco a poco se fue abriendo cada vez más hasta que decidimos que debía ser el personaje principal de la película.

No salir del hotel también fue una decisión porque Jorge en su día a día casi nunca sale y así podíamos centrarnos en ese microuniverso que es su vida. La idea fue observarla y tratar de entenderla sin juzgarla demasiado. Así como también entender qué película queríamos hacer, porque al principio no lo sabíamos. Durante un año, tuvimos tiempo para probar, para descartar formas de hacer, para crearnos una serie de pequeñas reglas. Así, poco a poco, fue surgiendo la película.

Cuéntanos la sinopsis

El "Hotel Nueva Isla" supo ser a principios del Siglo XX un emblemático hotel de lujo que, luego de la revolución cubana, fue confiscado por el Estado y convertido en un albergue para personas que no tenían hogar. Ubicado en un barrio de La Habana Vieja, hoy se ha convertido en imponentes ruinas edilicias de una precariedad muy particular. El edificio se ha vuelto cada vez más difícil de habitar, un refugio para personas que viven al margen de la sociedad. Jorge es un funcionario retirado, uno de los pocos que aún quedan allí, un taciturno y misterioso personaje acompañado principalmente por su perro. Pero mientras los vecinos se van marchando a lugares más seguros, Jorge se mantiene aferrado a sus raíces.

Y ahora que conocemos la sinopsis, ¿sobre qué trata?

Hotel Nueva Isla trata sobre el fin de la Utopía.

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como ésta?

Comprobar que había una generación de cubanos que habían dado sus mejores años a la Revolución y que habían quedado relegados del propio proceso histórico que ellos mismos habían contribuido a construir con sus manos y sus ideales. Descubrir que hay personas que sobreviven en una resistencia callada y continua y que están enmarcados en el contexto del final de una Era en Cuba.

¿Cuáles consideras que son las influencias más importantes en las que te inspiras a la hora de desarrollar el guión?

La vida real sobre todo, después por supuesto el cine y la literatura.

En mi caso a trilogía de Fontainhas del cineasta portugués Pedro Costa, entre otras, y el libro "La Poética del Espacio" de Gastón Bachelard.

   

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

Una ayuda a la coproducción del ICAA que ya no existe más, una ayuda del Fondo Cinergia que ya no existe más, el Instituto Sundance y el Programa Ibermedia. Ni que decir tiene las dificultades de levantar un segundo largo con dos de los grandes apoyos del primer largo desaparecidos, cancelados por política cultural en el primero y por falta de fondos en el segundo.

¿Y los cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

Completar la financiación, incluso siendo un filme tan austero, casi artesanal, hecho por muy pocas manos.

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película.

Con la ayuda del ICAA cubrimos el rodaje, pues fue la primera, luego tuvimos un pequeño apoyo de Cinergia que nos sirvió para asistir al Doc Buenos Aires a pitchear el proyecto. Ahí obtuvimos un premio de Canal Arte que se destinó a amortizar los gastos de equipos y además fue nuestro primer contacto con el Sundance Institute, que después nos dio un fondo de desarrollo con el que pudimos acabar el rodaje y empezar la postproducción. Por último nos llegó la ayuda del programa Ibermedia, gracias a la cual pudimos completar la postproducción y el conformado final para el DCP, pagar parte de los salarios que faltaban y aportar una ayuda económica extra a los protagonistas del filme que nos habían dado su tiempo y su paciencia.

Preséntanos a los actores.

Cada uno de los vecinos son los antiguos moradores del hotel. Habían una familia más al inicio del rodaje que se fue y otra más que nos ayudó en la investigación pero que al final no incluimos en el filme. Waldo era como un hijo para Jorge, y la Flaca como una hija. Josefina un viejo amor del que Jorge nos hablaba pero del que no sabíamos a ciencia cierta si tan siquera existía hasta que apareció cuando menos lo esperábamos, ya casi al final del rodaje.

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos algunas.

Hay varias anécdotas porque tuvimos mucho tiempo para compartir, para comentar, para valorar situaciones. En especial aprendí mucho del trabajo de dirección de actores, o mejor dicho de "no dirección" de actores, Me explico: muchas veces me dejaba llevar por lo que Jorge y el resto de protagonistas nos aportaba. Hay que estar abiertos a la improvisación. A veces, decidíamos hacer cosas en el momento y salían bien. Había muchas situaciones que eran reproducidas de cosas reales, que pasan al momento, y otras que fueron escritas en virtud de intentar explicar a Jorge de una forma no verbal, lo cual fue todo un reto. Explicar quién era pero de una manera más cinematográfica. Por ejemplo, su cofre. Nos lo enseñó muy tarde. Le costó mucho abrirlo pero finalmente lo hizo… y se deshizo de él. Fue una mezcla de métodos, más intuitiva que otra cosa. Lo bueno es que tuvimos mucho tiempo para saber dónde colocarnos -no solo físicamente, sino emocional y éticamente- para captar todo lo iba ocurriendo y dotarlo de emocionalidad, de gravedad, añadirle un cierto sino inefable, esa especie de aureola onírica en el que el final ya está contenido en el inicio y del que no se puede escapar.

Además Jorge es un gran actor natural. De hecho, lo descubrí en Edición. Al estar pendiente, durante el rodaje, del sonido directo -que además era la pimera vez que lo hacía-, lo veía pero me perdía muchos gestos. Cuando entré a Edición y me centré en la imagen, descubrí sus detalles y me di cuenta de lo que buen actor que es. Por eso los planos se estiraron tanto. Cuando él vio el corte, dijo: yo quería ver los errores de mi actuación pero la verdad es que no lo hago tan mal, y se rió.

   

¿Qué tal ha funcionado el equipo técnico? ¿Podrías presentarnos a sus integrantes?

La película está hecha por muy pocas personas, todas provenimos de una forma u otra de la Escuela Internacional de Cine y Tv de San Antonio de los Baños, Cuba, así que tenemos una formación similar y unas referencias y gustos paralelos. Así es muy fácil trabajar porque la base y la sensibilidad es común. Javier Labrador (Cuba) como director de foto, codirector en el set y coguiomista me acompañó durante el rodaje. Después con Lorenzo Mora (Costa Rica) continué la fase de edición, que fue igualmente dura a la hora de conformar la estructura dramática y el tempo del filme, por eso él es igualmente coguionista. Y por último Carlos García (Colombia) hizo una banda de audio excelente dotando de personalidad sonora al hotel, trabajando la expresividad del edificio como si fuera un ente vivo, y acercándonos mediante el sonido a Jorge y su mundo claustrofóbico, casi atemporal. De hecho la ciudad queda siempre afuera de la imagen, solo existe La Habana exterior por los pocos planos filmados en la azotea del hotel y por el sonido. Esta película no se hubiera realizado además sin la confianza casi suicida de nuestros dos productores, José Alayón en la parte española y Claudia Calviño en la cubana. Sin su fe ciega en un equipo absolutamente nobel como el que éramos nunca se hubiera podido realizar Hotel Nueva Isla. Además tengo que mencionar el arduo trabajo de producción de Laura García Corredera durante el rodaje, y en la distancia, lo cual no fue nada fácil dada las condiciones del acceso a internet en la Isla, así como la labor brillante de Diego y Miguel Barbosa en los foleys y la mezcla final, el DCP de Rafa Rodríguez, la website de Bea Sierra y el diseño gráfico del presskit y la cartelería del también poeta Andrés Navarro.

Ahora que ya puedes ver la película terminada, ¿qué es lo que, personalmente como espectadora, más te gusta?

El tratamiento del tiempo y la dignidad que desprende Jorge en cada uno de sus actos y gestos.

¿Y de qué te sientes más satisfecha como directora?

Haber logrado terminar la película y haberla podido mostrar ampliamente en los 5 continentes. Solo nos quedaba Oceanía y el mes que viene estará en la sección oficial competitiva del Festival Internacional de Nueva Caledonia.

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que fuese a ver la película?

La verdad es que soy muy mala haciendo recomendaciones. Entiendo que es un tipo de cine al que acudes sin saber mucho, casi siempre por curiosidad de ver una película independiente hecha en Cuba y poco más. Yo quizás le recomendaría ver una película hecha con muy poco dinero, pero con mucho amor.

   

Háblanos de su distribución.

Yo me he encargado de la distribución del film a falta de poder contar con un distribuidor de experiencia. Es un trabajo bastante laborioso que demanda tiempo y energía. Si pudiera elegir hubiera preferido sin dudarlo que se encargara un profesional, pero ya es tarde. Aprendí bastante, eso sí ;)

¿Qué supone para el equipo la selección en el Festival de Cine de Fuengirola?

Supone una mayor difusión de la película, y con especial alegría el que se haga en el sur de España donde no se ha visto apenas.

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

Hacer cine es como un sacerdocio. Muchas veces significa renunciar a construir una familia, a optar por un trabajo estable, a tener pareja... Pero es lo que sé hacer y creo que, como cualquier otro arte, es absolutamente necesario, sobre todo si se trata de películas que muestran historias de vida que de otra forma quedarían en la sombra y desaparecerían sin dejar rastro. Por eso creo que el valor del cine documental reside principalmente en dejar constancia, en su noble vocación de registro, de que tanto los héroes anónimos a los que me gusta filmar como nosotros -los que los miramos- estuvimos aquí.

¿Qué opinas del panorama actual del cine independiente en España?

Afuera triunfa indiscutiblemente en festivales como Locarno, Rotterdam, Toronto, etc. Adentro agoniza por falta de apoyo institucional, bien sea a causa de las cada vez más exiguas ayudas del ICAA, del abusivo y castrante 21% de IVA o de la mínima por no decir nula participación de las televisiones.