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Isidro Sánchez: No me contéis entre vosotros


 

Isidro Sánchez nace en Ceuta, en 1970. Con amplia formación y dilatada experiencia en el ámbito de lo social, desde muy pronto siente la necesidad de hacer películas. Estudia cine en Madrid y en Buenos Aires, y es titulado en Dirección cinematográfica por la Escuela Andaluza de Cinematografía. Sus primeros trabajos los rueda en Súper 8 y en 16 mm. Actualmente está grabando su siguiente película, sobre los artistas plásticos Isabel Jurado y Rafael Aguilera. No me contéis entre vosotros es su primer largometraje.

Entre su biografía podemos encontrar los cortometrajes en S-8mm: Almadraba, Víctor, Hadú, Román se despide, Palomeras y Pireo. El cortometraje en 35 mm Días borrados. El Mediometraje Documental Historia de un olvido y el cortometraje Documental Son de todos.

NOTAS DEL DIRECTOR

Conocí a Manolo Bueno el día que ingresó en la residencia de mayores donde yo trabajaba, hace ya 10 años. En ese momento lo acompañaba su único hermano y una sobrina. El protocolo que seguimos con él fue el habitual en estos casos; mostrarle las dependencias del centro, adjudicarle una habitación para compartir con otro residente, informarle de los horarios de comidas y de las normas de convivencia y, por último, firmar el contrato de admisión adquiriendo en ese momento la condición de residente.

   

Su hermano, antes de irse, nos entregó un informe: “Manuel Bueno Calderón, 65 años. Soltero. Vive solo desde hace 3 años a consecuencia del fallecimiento de su madre. Sus únicos amiliares cercanos son un hermano y una sobrina. Sin estudios. Ha trabajado como jornalero de la aceituna, pintor y peón albañil. A raíz de una caída reciente presenta luxación de hombro izquierdo. Intervenido de cataratas y de fractura de tibia izquierda. Ante la situación que se presenta, imposibilitado transitoriamente para realizar las tareas cotidianas y de aseo personal... se recomienda el ingreso en una residencia”.

Los primeros días de Manolo en la residencia fueron transcurriendo con aparente normalidad. Cumplía con las normas y acudía a diario a los talleres junto a los demás residentes, aunque sin mostrar interés alguno. La relación con los compañeros se reducía a compartir un mismo espacio dentro de la residencia. El resto del día lo pasaba recorriendo el centro de un extremo a otro y vuelta a empezar.

A algunos residentes se les permitía salir un par de horas al día y pensamos que sería buena idea proponérselo también a él. Manolo accedió. Esta medida funcionó durante un tiempo, pero alguien me comentó que sus salidas se prolongaban demasiado, hasta el punto de estar más tiempo fuera de la residencia que dentro de ella. Preocupados, decidimos intervenir y suspender las salidas.

   

Volvimos a la situación anterior, y ocurrió que seguíamos interviniendo en su comportamiento, cuando tales problemas tenían que ver más con nuestro modelo de gestión. Decidí entonces acompañarlo para averiguar dónde pasaba tantas horas. No hizo falta alejarnos demasiado de la residencia. Un camino entre olivos nos condujo hasta una pequeña construcción que, según me dijo, había servido tiempo atrás para criar cerdos. Ya en el interior, Manolo fue mostrándome el duro trabajo que tuvo que realizar para que esa vieja casilla luciera el aspecto que ahora tenía. Reparó el tejado sustituyendo las tejas rotas por chapas que encontró, tapó el agujero de una de las paredes utilizando una vieja ventana de madera que antes tuvo que restaurar y, para pintar la casa, compró cal con el dinero de su asignación mensual.

Manolo había empleado todo ese tiempo en reconstruir con sus propias manos una destartalada casilla en mitad del campo, haciéndola suya y convirtiéndola en su particular refugio. Con este acto nos contradecía a todos en nuestra absurda creencia de que trabajo y vejez son realidades irreconciliables. Nuestro anhelo de procurar bienestar dentro de las seguras paredes de la residencia se vería frustrado una y otra vez, a riesgo de convertirlo en un ser inactivo, dependiente y vulnerable.

Volvió a salir y yo comencé a visitarlo casi a diario para comprobar que todo transcurría según lo acordado. Un día, después de trabajar, cogí mi cámara y empecé a fotografiar: los olivos, el huerto, la casa, la carretilla, los animales que por allí andaban y cada uno de los curiosos inventos que Manolo fabricaba de un día para otro. Esas primeras imágenes, fijas y complacientes, fueron dando paso a unas furtivas y pequeñas grabaciones, a modo de prueba, para continuar después con unos registros algo más planificados, ya con la idea de abarcar toda su rutina.

   

Manolo permanecía y resistía allí fuera, tanto si el clima lo permitía como si no. Y yo tuve que estar a la altura y hacer lo mismo, obligándome a adaptarme a su ritmo, constante e infatigable, aprendiendo a desenvolverme en un medio nuevo y desconocido. Supe entonces que quería aceptar ese reto y dedicarle a él mi primer trabajo, entendiendo que sería un proceso largo y sin guión, pidiéndole que viviera y reviviera su cotidianidad frente a mi cámara, a la que Manolo ignoraba casi sistemáticamente. Al principio me limitaba a acompañarle, después intentaba potenciar o sugerir matices y, en más de una ocasión, me atreví a perturbar su rutina, con la insistente idea de trascender lo contemplado e ir construyendo e incorporando sensaciones, atmósferas y seres que anteriormente no estuvieron allí (o quizás sí). Se trataba de trabajar cada día esa tensión para saber resistir entre la textura física y sensorial de unas imágenes hechas de viento, de árboles, de agua, de frío, de fuego, de muerte...

Este tiempo transcurrido me ha servido para romper con la distinción “dentro-fuera” (de la residencia), una división que levanta fronteras propias de instituciones “cerradas”, que tienden a generar internamiento y separación entre la vida en el centro y la que ha quedado al otro lado de la puerta. También para poder atestiguar la existencia de otras posibilidades de subsistencia para personas como Manolo Bueno, que resisten cual “emboscados” por seguir viviendo libres, en plena naturaleza y conectadas a sus raíces, manteniéndose al margen del sometimiento de convencionalismos y reglas sociales.

Isidro Sánchez. Marzo de 2015

   

¿Cómo nace “No me contéis entre vosotros”?

Nace de la necesidad y del deseo.

Sentía la necesidad de liberarme de ciertos convencionalismos e ideas preconcebidas, que me permitiera expresarme con mi propia voz, aún a riesgo de equivocarme.

Un deseo de hacerme con la técnica, inventar mi propio método de trabajo y encontrar el ritmo y tiempo adecuados, para poder narrar de la manera más honesta posible.

Cuéntanos la sinopsis.

Manolo no sabe su edad. Deambula por la residencia de ancianos en la que acaba de ingresar sin prestar atención a lo que le rodea. Su imaginación le basta para recorrer los olivares que lo vieron trabajar o levantar su carretilla en busca de leña. En este retrato lagunar y esquivo del final de una vida (y también de una olvidada herencia del anarquismo andaluz), no hay distinción entre presencia y evasión, vida y muerte. El cine también es viejo y sabe bien que todo ello forma parte de sí mismo.

Y ahora sabiendo la sinopsis, ¿sobre qué trata?

Casi siempre en el documental se habla exclusivamente del “tema” que trata y para nada de la “historia” que quisiera contar la película.

Parece que se le es negada cualquier posibilidad de narración.

Yo, sí he querido contar una historia, pero después está la que los espectadores también se imaginen.

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como ésta?

Quería conocer de verdad a las personas con las que convivo casi a diario. Afrontando su realidad, que es también la mía, tal cual se me iba revelando, no rehuirla y mirarla de frente.

Acompañar a Manolo Bueno, todo el tiempo que me fuera posible, con una intención clara de captar la vida e intentar descubrir todo lo que subyace debajo.

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

En todo este proceso, desde que imaginé la posible historia hasta que me puse manos a la obra, han transcurrido unos cuatro años, incluyendo la fase de posproducción. Sinceramente creo que ningún productor diera un solo euro por un esbozo de una historia que ni yo mismo podía adivinar.

Preferí no malgastar mis energías en convencer a nadie y decidí ponerme a trabajar cuanto antes.

Pero en cambio, sí ha habido un apoyo decidido y claro de personas muy cercanas que creían en mí y les interesaba la historia que iba construyendo.

¿Cuáles consideras que son las influencias más importantes en las que te inspiras a la hora de desarrollar el guión?

En esta película he querido partir de cero, y no pensar tanto en como la resolvería otro en mi lugar. Me propuse enfrentarme a esa realidad sin interferencias de ninguna clase.

Pienso que de haber acudido con una idea prestada hubiese hecho fracasar todo.

Creo que en el documental se escribe a la vez que se filma.

¿Y cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

Seguir creyendo en mí y en los demás. Ser consciente en todo momento de mis limitaciones.

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película.

No he dispuesto de ninguna ayuda pública, puesto que no las solicité. Ha sido totalmente financiada por mí.

Preséntanos a los actores.

Manolo Bueno es una persona algo introvertida y solitaria. Pero no sufre con esa soledad. Ha tenido un pasado duro con muchas carencias y dificultades. Aun así no se queja y afronta esta etapa de su vida con valentía y trabajo.

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos alguna.

Hay una escena en la que una vecina reconoce a Manolo. Como llevaba mucho tiempo sin verle, la mujer comienza a interrogarlo. Nosotros continuamos grabando, y Manolo con una naturalidad apabullante, le dice que está haciendo una película y la antigua vecina le respondió con la misma naturalidad.Todo un regalo del azar.

¿Cómo se llevó a cabo la postproducción?

Un poco antes de terminar la película quise anticiparme y enseñé el material grabado a un par de personas. Había aproximadamente unas cien horas de brutos, que más tarde quedaron reducidas a treinta.

Ambas personas fueron muy sinceras conmigo y me dijeron que no se atrevían con un material así. Tiempo después les entendí. Entonces, pensé yo en montarla, pero apareció Carlos Vives (montador) y un poco más tarde, Juan Pedro Artero (sonidista) Colaboraban juntos en otros proyectos y eso facilitó mucho las cosas.

A partir de ese momento, hemos ido descubriendo juntos la película que se ve ahora. El montaje duró un año aproximadamente. No siempre trabajamos de manera continua.

Un proceso frustrante y apasionante a partes iguales.

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que fuese a ver la película?

Creo firmemente en el poder de las imágenes, así que mejor no decir demasiado o mejor no decir nada. Incluso callando ya se está diciendo algo. Cada uno de nosotros como espectadores hemos visto ya demasiado y tenemos un bagaje cinematográfico a nuestras espaldas. Apelo a la sensibilidad y responsabilidad del espectador, que quiera acercarse a esta película movido por sus propias motivaciones.

Háblanos de la distribución.

Principalmente se está dando a conocer en los festivales que ha sido seleccionada. Hasta ahora en Málaga y Cádiz.

¿Qué significa la selección en Alcances?

Una gran noticia para todos. Yo he venido como espectador en alguna que otra edición. Un festival que tuvo como fundador a Fernando Quiñones, un apasionado del cine que combatió la censura con valentía y brindó la posibilidad de ver buen cine en Cádiz.

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

Creo que cada uno debe de medir sus propias fuerzas y saber dónde pone su pasión. Existen sin duda otros trabajos más duros y menos reconocidos.

¿Qué opinas del panorama actual del cine Documental?

Hay realizadores y trabajos que admiro mucho. A Cádiz acudirá José Luis Guerín para recibir un homenaje y que mejor ocasión para volver a ver sus películas. Me siento muy cercano a su sensibilidad. Una de sus películas, En construcción, me supuso una auténtica experiencia cinematográfica.