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Javier Mollo: Ausencias


 

Javier Mollo (1974) reside en Buenos Aires, realizó estudios de Maestría en Historia del Arte, en el instituto IDAES de la Universidad de San Martín. Estudió Dirección de Cine y Puesta en Escena en el CCR - UBA y Dirección de Actores en el Teatro San Martín.

Antes de dedicarse a filmar trabajó de creativo publicitario durante 15 años en la creación de campañas de comunicación masiva en Argentina y en el mundo para agencias como Lintas, Colonese CMG, Gowland ADD, DDB y Ogilvy & Mother. Sus largometrajes son Test (Selección Oficial Festival Saladillo). Idolos y Héroes (Finalista Buenos Aires Fest). Despedida (Selección Oficial New York Festival), Mi Condena (FInalista Festival Cyrup Grecia). El Evangelio según Marcos, basado en un cuento de J.L. Borges (FECICO - 2011), EL Amor La Soledad (Finalista DE INCAA - Cine con Vecinos 2015).

Con Ausencias, su nuevo trabajo, ha sido seleccionado en el Festival de Cine Inusual de Buenos Aires.

   

¿Cómo nace "Ausencias “?

Ausencias es el resultado de un fenómeno que se da en Argentina, en relación al modo de vivir de ciertas clases económicas. Como sabrán, en Latinoamérica, tenemos muchas diferentes clases: pobreza extrema, clase media baja, media, media alta, aristocracia y algunas más. La clase media baja es la más amplia en cantidad. Y cierta comodidad, cierta pasividad la identifica a la hora de entender sus motores en la vida cotidiana: la búsqueda de un trabajo por acomodo, la espera de una herencia familiar para vivir mejor, ganar un premio, la falta de una pasión o un objetivo por encima de lo cotidiano. Supongo que en todo el mundo ocurre que es muy difícil vivir de lo que uno quiere, pero eso no quita la posibilidad de hacer lo que uno ama en su tiempo libre, como ser cineasta, actor, cantante o bailarín.

Cuéntanos la sinopsis

Tres hermanos distanciados de su padre se enteran de que él ha fallecido y deciden ir una semana después de su muerte a ver qué les queda de herencia. El lugar es un bar de pueblo. Cuando llegan descubren que el encargado del bar quien no recibió noticia de sus familiares entierra en el mismo bar al padre. Los hermanos deciden marcharse pero siempre por algún motivo no lo logran y deben pasar una noche juntos por obligación.

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como ésta?

Trata sobre la ambición que vuelve extraños incluso a las personas que más deberíamos amar.

Me desmotiva mucho la gente que no tiene una pasión, de cualquier tipo, sin importar si obtiene o no un resultado económico, o si es un talento o no. Cuando charlas con alguien que por encima de las obligaciones tiene una búsqueda, el tiempo es distinto, tu aprendizaje es mayor, las sensaciones que te generan esas personas te modifican, entran en vos y vuelves renovado quizá a lo de siempre.

¿Cuáles consideras que son las influencias más importantes en las que te inspiras a la hora de desarrollar el guión?

Mis padres son Europeos. Mi madre de Santiago de Compostela, y mi padre de Italia, Calabria. Cuando ellos vinieron a la Argentina, no tenían absolutamente nada. Trabajaron, creyeron, crecieron y reinventaron sus vidas a partir de sus pasiones. Es lo que más nos enseñaron. Darle vida a una ficción, desde una verdad propia, no desde una sensación ficcionada. Sino es como hacer un jugo de otro jugo. Uno tiene que tener una esencia pura y real para hacer un producto concreto.

   

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

Los actores. En Argentina es muy difícil obtener un crédito para hacer un largometraje. Es un tema complicado, largo y aburrido. Yo entreno actores para actuar, con un método bastante intenso. Les cuento la idea y ellos fueron los que apoyaron e hicieron de esta idea algo mucho mejor. Como trabajo y vivo de lo que filmo, tenía la cámara, tenía el sonido, algunas luces y mi bicicleta.

¿Y cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

Bueno, los grupos humanos son maravillosos. Y hay que entenderlos. Adaptarse a lo que quieren, como grupo, como si fueran una persona nueva, aunque cuando estén separados sean distintos. Esta tarea extra no la puedes evadir y es cierto que debilita la dedicación al guión.

El otro reto fue la carencia de locaciones que no tuviéramos que pagar. Por eso resolvimos todo en una sola locación y algunas tomas en la calle. También no tener un director de arte, un director de fotografía hace que algunas cuestiones lleven mucho más tiempo y a uno no le queden como imaginó.

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película.

No tuvimos financiación alguna.

¿Quiénes son los actores?

Trabajo desde comienzo de año con no actores. O actores que vienen de otras disciplinas como el teatro, artistas de la danza, de la pintura. También hay un psicólogo, un pequeño comerciante, estudiantes, desempleados, jubilados y eso enriquece mucho la historia. Se vuelve más sabia, más profunda. Lo que más trabajamos es el ensayo de la película, que si es un factor que podemos dominar. Trabajamos más de seis meses este proceso, podría asegurar que es obsesivo. Física, psicológica y artísticamente. El cine que yo propongo es desde afuera hacia adentro, es decir, al no cumplir las reglas y los métodos del cine convencional con presupuesto, con un plan basado en la experiencia de la historia del cine, tampoco funcionaría en actores profesionales que esperan el guión, charlan con el director y proponen una visión. En mis películas las personas que actúan también reciben un guión de cien páginas y crean, no improvisan. Analizan y proponen desde su visión y experiencia de vida en la lectura previa al trabajo físico. Eso lo adaptamos, le damos más color a mi idea inicial. Reescribimos y establecemos un plan de investigación y pasadas de escenas. Yo no creo en el “fisic to rol”, no me interesa. Eso está hecho y muy bien. Yo necesito creadores, desde lo que son las personas como instrumento de representación. Presentar a mis actores es presentar a personas con una historia muy específica de vida y con visiones muy particulares de lo que es un personaje y cómo lo fueron generando. Aunque lo saben, porque los estudiamos, jamás te hablarían de Strasberg ó Stanislavsky. Probablemente te cuenten sus sensaciones o algo que aprendieron y que les ayudó a entender, por ejemplo, la perversión de un personaje o por qué se excita cuando al otro le salen las cosas mal.

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos alguna.

En la historia el padre está presente para algunos, en forma de alma. Es decir, perciben sonidos, ven un reflejo, un objeto que no estaba. Para otros personajes no. En el momento en que los hermanos es echan en cara las distancias que se habían tomado entre ellos, refiriéndose a la ausencia del padre en sus vidas, comienza a funcionar mal una luz de emergencia, de salida por emergencias del bar que alquilamos. Entonces dejé la cámara grabando con esa luz detrás. E hice unos primeros planos de esta luz intermitente y los inserté en ese diálogo que concuerda cuando nombran al padre. ¿El padre estaba presente o no? ¿Se van las personas para siempre o nadie se va jamás de este mundo y vive en nosotros o en las cosas o en otra forma? Bueno, esa casualidad de fallo técnico sincronizado dejó este interrogante.

¿Qué tal ha funcionado el equipo técnico? ¿Podrías presentarnos a sus integrantes?

Yo me encargué de la dirección de actores y la cámara. Julián Santos de la cámara cuando no se necesita sonido, o del sonido directo cuando yo tengo la cámara. A veces pudimos llamar a Ian Curi para hacer el sonido directo. Con Julián armamos la iluminación, yendo horas previas a la locación. Los actores días previos van encargándose del vestuario, ciertos objetos escénicos, que delimitamos en las reuniones previas. Luego de la edición y post producción de color y sonido me encargo yo mismo.

Yo filmo en calidad RAW. Es decir, no dejo que la cámara agregue color, definición o contrastes a los fotogramas. Esto me da más libertad cuando voy sumando cada escena y quiero mejorar o marcar más una atmósfera, un color. Puedo modificar la temperatura luego, más cálida una escena o más fría. Y tengo más elasticidad si una escena me quedó muy oscura o muy brillante. Uso el Davinci Resolve para el color y el Final Cut X para la edición por corte. Con eso me alcanza, yo no hago FX. El problema que aun tengo es el sonido. No tenemos muy buenos booms de sonido, aquí son muy caros y no tengo mucho conocimiento sobre el sonido, salvo amplificarlo, ponerle un “compressor” y limpiarlo un poco de algún ruido externo. Necesito un buen boom de sonido.

   

Háblanos de la banda sonora.

En AUSENCIAS, me junte con Diego Lerendegui. Un músico que fue violinista de Astor Piazzola y de la orquesta de Osvaldo Pugliese, dos grandísimos artistas Argentinos.

Como el personaje del padre en la película oía tango me pareció acertado elegir el mismo género y enfatizar su presencia. Le conté la historia y le di un rol, como un actor más. Le expliqué que la música tenía que estar presente como si actuara en un lugar de cada encuadre como una persona que por momentos iba a ser omnisciente, cruzara por adentro de los personajes y en otra con funciones concretas como acuerdos, desacuerdos, llantos y risas. La música tiene el punto de vista de la madre, otra “ausente” en la película. Diego entendió tan bien mi idea que la mejoró: hizo bandas originales para distintos momentos, con cuerdas. Cada personaje lo abraza su nota, como una madre y cuando esto se hace canción, la armonía es impresionante. El violín, cuando está manejado por un creador nato, es una revolución en una película.

Ahora que ya puedes ver la película terminada, ¿qué es lo que, personalmente como espectador, más te gusta?

Me cuesta mucho responder esta pregunta. No puedo dejar de ver lo que tenía que haber hecho. Trato de no ver de nuevo mis películas. Ahora estoy con Edipo Rey, de Sófocles. Un proyecto ambicioso. No puedo pensar en otra película como espectador.

¿Y de qué te sientes más satisfecho como director?

Me da mucha satisfacción que se logren los proyectos porque creo en ellos, aunque no tenga presupuesto. Cuando termino de editar, de exportar las últimas versiones de la película, donde más orgulloso me siento es al ver los personajes creados. Siento que algo de todo este proceso tan solitario funcionó mejor de lo que esperaba. Mi fuerte está en la dirección de actores y no actores. No tengo dudas de eso. Me enorgullece ver el resultado de lo que puedo lograr cuando alguien confía en mí como director. Es un sentimiento egoísta el cual voy a aceptar y me da placer porque es real y está ahí en cada película que hice.

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que fuese a ver la película?

Le diría algo que dije en la última presentación que hice aquí en Argentina: “Yo no sé hacer películas, incluso ni sé cómo las hacen. Las películas terminan y tienen cientos de personas en los créditos. No sé qué hacen todos esas personas. Lo que sí estoy seguro es que esas películas con tanta gente en los créditos muy bien no hacen. Porque los espectadores terminan imitando personajes, modos de vida, dietas y hasta maneras de hacer el amor y consumir productos. Incluso muchos consumen revistas y programas de televisión que hablan de la vida privada de los actores de esas enormes películas. Así que si se puede llamar largometraje lo que yo hago, no se preocupe señor espectador, vaya a verla porque son buenas, mejores que esas de cientos de personas, muy probablemente cuando termine la película no quiera imitar a ningún personaje ni quiera vestirse como ellos. Seguro que no va a pensar como ellos y le den unas tremendas ganas de putearlo, mandarlo a la mierda o darle un consejo o un abrazo. No se sorprenda si se parece mucho a usted, en esta película se pueden saber los secretos de la gente real”.

Festivales de cine, ¿qué sensaciones tienes en este aspecto?

Aquí en Argentina Ausencias se distribuyó por No Solo Cines, que es un sistema de proyección de películas en espacios culturales y bares con pantallas que abarca ciudades y distintas provincias de nuestro país. Es decir, no es limitada sólo a salas. Ausencias acaba de ser selección oficial del Festival de Cine Inusual, que proyecta en los principales cines del país y durante este tiempo le dimos exclusividad al festival.

Es complicado. Mis películas quedan en pocos festivales, junto a películas con presupuesto que suelen quedar en muchos. Lo que no me enorgullece, simplemente, porque no es un buen criterio de selección. Y es bastante triste para quien hizo una película con presupuesto. Me sigue llamando mucho la atención de que ciertos festivales y sitios de festivales de cine independiente, solo tomen películas con presupuestos y no tan independientes, sin financiamiento. Entiendo que la mayoría del público de los festivales suele ser gente que quiere hacer cine o lo hace como puede. Esto genera una ilusión que no estoy de acuerdo. Es mostrarle la construcción de un automóvil a alguien que realmente sólo tiene una pinza. Creo que muchos festivales menores a los clásicos, festivales que nacieron con la idea de promover el cine independiente, sin fondos y sin apoyo se fueron corrompiendo. Debería haber una regularización de hasta qué películas puede tomar un festival de estas características, cuáles entran en competencia y quede bien en claro. Y si hoy ya es una pequeña empresa que necesita vender entradas que se replantee y no se venda como independiente y sin fondos para atraer estudiantes. Todo lo bueno, y lo mal hecho, vuelve.

   

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

No, para nada. Aun menos si lo ves como un esfuerzo. La única manera que tengo de disfrutar el resultado es en el proceso de la filmación y creación. Si pienso en un horizonte económico o de éxito, tal como es la educación que solemos recibir de niños, es una locura que dediques tanto esfuerzo, tiempo y trabajo a una película. Es contraproducente si amas a alguien, si te gusta viajar, si prefieres comer y estar echado en la cama chateando. Yo disfruto, cuando puedo, cada toma, cada mueble que muevo, cada conversación que tengo con un actor. Disfruto testear la cámara que me pude comprar.

Armar la computadora para editar esa película. Disfruto no comprarme algunas cosas e invertirlas en mi manera de hacer cine y entretenerme. Lo prefiero por sobre estar en mi casa o en internet. A veces esto se olvida, o no se puede, hay problemas, obstáculos.

Pero no siempre. No merece pena hacer una película, merece que te guste de verdad. Si no te jodes y te frustras creyendo que eras muy bueno e inteligente y no se te dió.

¿Qué opinas del panorama actual del cine independiente?

En esto no tengo una opinión clara. Porque mi visión es un poco local a mi país donde mayoritariamente el cine queda en poder de ciertas clases económicas pudientes, aunque tengan la pose de que no son pudientes o ciertas herencias familiares de profesión y contactos. Por ende se puede perder el talento entre las oportunidades que nada tienen que ver con si te mereces un lugar para contar una historia. Los panoramas nunca fueron alentadores. Creo que si no estás en estas oportunidades, por así llamarlas, es mejor que hagamos cada uno un panorama propio. El cine independiente no tiene nada que ver con el cine comercial, en ningún sentido. Puede ser un paso previo y todos creen un poco en esto. Prefiero decir lo que hago: mi panorama es escribir una historia que me divierte o me parece interesante, filmarla como puedo y cuando la termino veo donde puedo mostrarla. No tengo energía ni capacidad de abstracción para ver un panorama que me sume a esta voluntad propia de hacer. A veces por saber que hay en el bosque, puede que decida no hacer el campamento.