Número anterior

Juan Gautier: Soy tan feliz


 

Licenciado por la Complutense y como técnico en el IORTVE, seleccionado en el Talent Campus de la Berlinale. Comienza a los dieciocho años como auxiliar de dirección para Fernando Colomo PC en varios films (“Entre Rojas” o “Más que amor, frenesí”, entre otras). Después, como realizador compagina la televisión en cadenas generalistas (Telmadrid, Tele 5, Antena 3 y La Sexta) con video clips, didácticos y autopromos. En el 2005 estrena en cines Sanfermines 78, el segundo documental más taquillero del año, se emite en TVE, ETB y obtiene varios premios internacionales. Ha dirigido cinco cortometrajes, como Metrópolis Ferry o Pornobrujas con los que ha obtenido más de 100 premios en festivales internacionales y emisiones en La2, Canal Plus,Telemadrid o la SBS. En 2006 funda Smiz and Pixel, productora con la que desarrollan proyectos de documental y ficción. Es profesor en el IORTVE, actividad que compagina con la producción y encargos como realizador y editor. En la actualidad, en fase de posproducción con dos largos documentales.

   

¿Cómo nace “Soy tan feliz”?

Quería hacer otro corto con una historia más sencilla de producir que lo que había hecho esta la fecha. Y cambiar de registro, probar con un drama romántico. A partir de ahí busqué ideas. Tenía una vieja historia sobre una chica que acaba muriendo accidentalmente por cuidar de su madre enferma. Decidí darle una vuelta y trabajar el personaje principal para llevármelo a una historia de amor. Por esa época estaba escuchando mucha música latina, boogaloo, hard salsa y de casualidad topé con Soy Tan Feliz, un tema de José Antonio Méndez. Tenía la ternura que buscaba en el relato y la letra daba justo con las claves que me interesaban: la tragedia de la vida y el vacio frente a la fantasía y las nuevas oportunidades. Así terminé de enfocar la historia y en una semana teníamos el guión.

Cuéntanos la sinopsis

Fran está terminando el MIR en Psiquiatría mientras cuida de su madre enferma. Dentro de dos días la ingresan y su hermano aparece para hacerse cargo de la operación.

Y ahora que conocemos la sinopsis, ¿sobre qué trata?

Para mi es una historia sobre el amor, incluso como algo político. Sobre el cuidado en todas sus dimensiones, la empatía y el compromiso con los demás. Y con uno mismo frente a la vida asumiendo su dimensión más trágica: el vacío y la muerte.

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como ésta?

Era el tercer corto (sin contar otros que hice cuando empezaba). El primero y el segundo, sí tuvieron una implicación personal más potente en la que invertí muchos meses a tiempo completo.

Como todos los que estamos en el corto, lo damos todo y más con los primeros. Luego me planteé que si quería seguir rodando, tenía que hacerlo de una manera más leve y profesional. Sin dejarme la vida en ello. No se puede estar implicando a la gente siempre como si fuera la gran peli cuando hay poco dinero o no hay. Y también hay que compaginarlo con el trabajo. Así que el motor no fue el tema sino simplemente hacer otro corto, seguir experimentando probando otros géneros y, sobre todo, ver si éramos capaces de hacer todo el proceso de producción en tres meses. Luego buscas una historia, juegas y te implicas con los temas que te interesan pero sin tanto drama, sin tanta intensidad. Además, lo bueno del cine es que todos (actores, foto, música, etc) se apropien del relato y hay que aprovechar eso para hacer de la producción de cortos algo asequible y sensato, más dinámico.

¿Cuáles consideras que son las influencias más importantes en las que te inspiras a la hora de desarrollar el guión?

Lo escribí en una semana larga pero tuve mucha suerte. No me considero guionista y normalmente me cuesta mucho más escribir. Las influencias son toda nuestra base de datos (en mi caso influencias de la cultura pop, más bien punk, la música, la filosofía, casi todo el cine- aunque me gusta el realismo sucio y el cine político- y un sin fin de cosas imposibles de enumerar). Cómo se relacionan esas influencias con la primera idea que has tenido, con los temas que te interesan y el posible desarrollo de acontecimientos de la trama, etc es la clave. A veces es más fácil, otras no. En mi caso fue muy rápido. Ya tenía una base escrita y el giro romántico se me ocurrió revisando dramas que me gustan y algunas novelas. Pero por ejemplo, el perfil del prota masculino surgió gracias a un thriller que se llama The Dead Girl, una joya de peli poco conocida. Algunos feedbacks y conversaciones con tus amigos destroza-guiones (fundamentales para el éxito) me ayudaron a rematar. Lo más excitante cuando estas cociendo la idea o arrancando es que todo te influye, un programa de televisión o algo que ocurre en el metro.

   

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

Las ayudas a proyecto de la Comunidad de Madrid. Luego conseguimos una ayuda a posteriori del ICAA. Y la colaboración de algunos sitios de rodaje como el hospital, fundamentales.

¿Y los cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

Sabíamos que podríamos hacerlo porque buscamos una historia que se adecuase a nuestras posibilidades de producción y contábamos con un buen equipo de gente. Los actores eran amigos (y muy buenos) con lo que el proceso de casting desaparecía. La pareja protagonista que se enamora lo son en la realidad y también eso da seguridad. Sabía que una casa de la que disponíamos me serviría como si fueran tres localizaciones distintas. Los planos de ciudad (porque barato no significa que el corto carezca de ambientación), metro, taxi, etc hoy en día con la tecnología es fácil resolverlos. El mayor reto era el hospital pero Andrea y Esther lo cerraron rápido, fue como magia. Así que afortunadamente no hubo ningún reto. Lo digo contento porque ha sido la única vez (el resto de proyectos podría enumerarte un sin fin de complicaciones). Por una vez, todo fue rápido y fácil. Alguna vez tiene que pasar.

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película.

Las anteriores mencionadas y los premios generados por anteriores cortos.

Preséntanos a los actores.

Valoro mucho la personalidad de los actores. Además del talento (la capacidad para expresar físicamente, la mirada, la técnica, el tono de voz, etc) para mí lo fundamental es la conexión que establezcas con ellos y la historia. Cuando hablas el mismo lenguaje se nota enseguida y entonces todo fluye. Me refiero a las claves del guión, los conflictos y lo que hay que contar. También se nota cuando la persona que tienes delante no termina de entender lo que está en juego. En este caso todos tienen esas habilidades. Pepe Lorente es una máquina poderosísima (conmigo ha hecho comedia, ha sido violador o chaval nihilista y todo lo cuadra). Olaya Martín es pura versatilidad y además conectaba mucho por temas personales con el personaje. Además de que ambos son pareja y cuando se miran hay luz. Y Antonella Pinto y Javier Megía son intuitivos, muy trabajadores y grandes personas. Si te comunicas bien con un actor que tiene esas tres cualidades y has trabajado el guión, todo lo demás fluye.

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos algunas.

Fue muy rápido, rodar y hacer el menor número de horas extra posibles aunque es difícil. Fue distendido pero muy pro. Quizá yo no sea el apropiado para contarla. En un rodaje estoy volao y siempre me pierdo todo lo guapo. Te puedo decir que toda la figuración de la peli (que hay bastante) somos gente del equipo técnico -yo incluido- caracterizada de distintas maneras. Empezó por obligación al fallarnos gente para ambientar una fiesta y vimos que, por el estilo de fotografía que teníamos planteado, era incluso mejor así, menos lío.

   

¿Qué tal ha funcionado el equipo técnico? ¿Puedes presentarlos?

Excepto la posproducción y el equipo de producción todo era gente nueva con lo que no había trabajado o hacía mucho tiempo. Necesitaba probarme y opté por no repetir como venía haciendo por distintas razones que no vienen al caso. Y funcionó como un tiro. Trabajé sin ayudante de dirección porque es verdad que la puesta en escena no era muy complicada. Compaginamos la ficción con el documental y en la productora nos gustan los equipos reducidos. En muchos casos, trabajan en los cortos profesionales de largos que como mucho están un puesto por encima de su escalafón pero a veces ni eso. Tienes esa suerte y hay que ser consciente de ella: por años de trabajo, porque creen en tí, porque les gusta la historia, porque coincide que pueden por tiempos, porque aman el cine, porque hay que hacer cosas, por lo que sea, cada uno tiene su interés en el mejor sentido de la palabra. Andrea Gautier, José Ángel Jiménez, Miguel Mora, Esther Castro, Antonio Frutos, Roberto Fernández, Cirilo Fernández... tienen mucho cine a sus espaldas, son grandes tipos con mucha sensibilidad. Son los que hacen posibles estas aventuras.

Ahora que ya puedes ver la película terminada, ¿qué es lo que, personalmente como espectador, más te gusta?

Me gusta un 60% de lo que he hecho. Y en general, creo que funciona bien, que no hay nada que cante y todo fluye. Pero creo que la historia empieza a coger forma a partir de la fiesta y es ahí cuando como espectador empiezo a estar viendo cine. Por un lado, está bien porque siempre es mejor que una historia empiece más floja, coja forma y mejore con el final, sin duda. Pero no puedes evitar culpabilizarte de que no esté todo bien al 100% cuando además sabes perfectamente por qué: falta de trabajo. No dedique el suficiente tiempo a repensar ciertas escenas que aparentemente no eran las clave, bajé la guardia y escribir, planificar y rodar es una guerra: en cuanto pierdes la tensión y relajas las horas de trabajo, te alcanza la bala. Pero como la idea era hacerlo en un tiempo determinado corto, el resultado no puede ser mejor.

¿Y de qué te sientes más satisfecho como director?

La escena de la fiesta donde la pareja protagonista conecta. Gracias a los actores pero también a los diálogos y a cómo la montó Antonio Frutos. Consigue transmitir toda la idea de la peli: el cuidado, la atención, el amor, todo concentrado en dos minutos y con emoción. Y la parte que viene después, lograr contar tantas cosas con imágenes sencillas y poderosas sin texto. Hay gente que dice que hay que meter caña solo hasta que la peli está hecha durante el proceso para mejorarla. A mí me parece un error. Creo que, con respeto y sensibilidad, hay que ser muy críticos incluso a peli acabada porque es la única manera de aprender y dar con la clave de por qué algo funciona casi al 100% y otras cosas no están mal pero les falta algo. En este corto como en todos, hay cosas que no terminan de funcionar, más mediocres. Tú tienes esa intuición de que has bajado la guardia pero necesitas del espectador y del profesional para intentar, por difícil que sea, dar con la causa del posible error a base de no cortarse y dejar el momento señor lobo de comerse las pollas para otro momento. Normalmente es un problema de guión pero muchas otras veces no. Y casi siempre tienen que ver con no haberle dado más vueltas a cómo plantear esa escena con todo lo que juega en una producción.

Háblanos de su distribución.

Tuvimos la suerte de contar con el premio a la distribución de Madridencorto que hacen un gran trabajo. Ha ido muy bien, hemos recuperado la inversión con los premios (como productores al final irremediablemente te gastas dinero) y ha gustado. Más no se puede pedir. Además la competencia cada vez es mayor, hay muy buenos trabajos y mucha más producción. Todavía le queda algo de vida y la posibilidad de que entre en los goya porque cumple los requisitos de premios.

¿Qué supone para el equipo la selección en el Festival de Cine de Fuengirola?

Es un festival muy importante y las selecciones son siempre parte de ese abrazo que todos necesitamos en esta carrera de fondo. El feedback del espectador, los programadores, etc. Primero es que estemos satisfechos nosotros, el equipo, pero es fundamental tener el interés de los demás. Y una selección siempre es una alegría.

   

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

Sí. Tengo 39 años y pasas por muchas fases. Es muy duro y las razones para mandar todo a la mierda son muchas. No solo económicas. La sociedad occidental establece un mecanismo en el que vives y te planificas alrededor del éxito (en su concepción capitalista heterofamiliar) y del futuro. Por muy anti-sistema o hippie que seas, esas dos losas están ahí generando conflicto por no hablar de la supervivencia (el cine siempre ha sido algo de ricos y de familias). Uno trata de llevar esto bien y repensar el discurso oficial disfrutando del hecho de estar haciendo lo que te gusta pese a la precariedad. La teoría es fácil, luego tu actitud frente a la vida y las experiencias con los demás te ayudan a realmente creerte esa teoría y disfrutarla reinventándote frente al sistema. El cine, el éxito o el futuro no significan nada. La gente lidia con la enfermedad y la supervivencia y por supuesto que eso tiene que ser referencia vital. No hay nada mejor que llevarte un buen susto en la vida para tomar verdadera consciencia de esto y de la suerte que tenemos los que podemos acariciar el poder transformador del arte tengas más o menos éxito o sea más o menos duro. Hemos producido dos películas documentales en estos años con las que no hemos ganado dinero. Y pese a todo el polvo que hemos tragado, hoy pagaría por volver a hacerlas. La mejor manera de pasar esta vida antes de palmarla es creando en colectividad.

¿Qué opinas del panorama actual del cine independiente en España?

Hay mucha efervescencia, mucha producción y calidad pese al low cost. Mucha ilusión y emprendimiento pese a la escasez de ayudas. Pero en mi opinión falta discurso político y compromiso con la emoción, con el drama y la verdad. Por supuesto no me refiero a hacer el cine de Costa-Gavras, ni relatos sociales maniqueos. Me refiero a militancia artística con visión política y desgarro emocional. Mirar la vida con intensidad y no dejarnos llevar por el postureo y la frivolidad de hoy en día. Sobre todo en los temas y en cómo los mira el cine. También, creo que hay que acabar con esos discursos de cierta crítica especializada, programadores y cineastas que no esconden sino una mirada burguesa, fría, de quien tiene miedo a la emoción, de quien no ha vivido y peleado y tiene pánico al compromiso adorando la forma y el metalenguaje como si se bañara en champán. Sobra indie pop y falta mucho punk y no precisamente de postal.