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Nadia Mata Portillo: I love Madrid


 

Así se presenta Nadia en su página web:

"Soy Nadia Mata Portillo, directora y guionista graduada por la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de Madrid (ECAM).

Mi primer trabajo fue el cortometraje "El cliente misterioso", que ya anunciaba mi debilidad por las historias románticas. A éste le siguieron "Preguntas frecuentes" y más tarde "I Love Madrid", ambos seleccionados y galardonados en varios Festivales Internacionales. Co-escribí la TV Movie "Un carro cargado de paciencia" que ganó el Primer Premio de la Academia de la Televisión Pilar Miró. También cuento con una prolífica carrera como directora de video-clips europeos, trabajando para grupos como La casa azul y Trembling Blue Stars.

Mi último trabajo es el cortometraje "Marceline Blurr", rodado en New York, que supone mi debut como directora de un proyecto internacional".

   

¿Cómo nace “I Love Madrid”?

Aunque parezca increíble, I love Madrid está inspirado en hechos reales. Hace unos años, un amigo me contó la historia de una conocida que me dejó completamente fascinada: la chica hizo un viaje a San Francisco para conocer al chico del que se había enamorado por internet. Era el viaje perfecto: conocería una de las ciudades más bonitas del mundo en compañía del que ella creía su media naranja. Después de una apasionada bienvenida, la chica se despertó en el apartamento del chico y comprobó que él se había marchado de casa.... cerrando la puerta con llave....

Ya no recuerdo muy bien cómo continuaba la historia, porque mi imaginación se disparó en ese momento, y confundo realidad y ficción. Un viaje a una ciudad maravillosa, un romance frustado... Me pareció una situación que podía derivar tanto en un thriller psicológico... como en una comedia romántica. Me decanté por esta segunda vía... y así nació I love Madrid.

Cuéntanos la Sinopsis

Noe viaja a Madrid para encontrarse con un chico al que ha conocido por Internet. Ha planeado el fin de semana perfecto para pasarlo con él. Sin embargo, cuando se levanta después de la primera noche loca... descubre que su viaje no va a ser como esperaba.

Y ahora que conocemos la sinopsis, ¿sobre qué trata?

I love Madrid trata sobre los cambios inesperados que da la vida y cómo nos enfrentamos a ellos. Noe y Pedro, los protagonistas del cortometraje, se sienten perdidos al no tener un Plan b que les haga recuperar el camino a la normalidad... sin darse cuenta de que tienen la solución justo delante de ellos... Sólo les hace falta perder el miedo.

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como ésta?

Poder contar una historia sobre pequeños acontecimientos que marcarán en el futuro toda una vida fue lo que me llevó a rodar I love Madrid. Aparentemente, I love Madrid es una historia pequeña, cotidiana, de personajes. Sin embargo, quería que al final el espectador sintiera una complicidad y una alegría enorme al identificarse con una historia tan cercana. Que sintieran que podían haber sido ellos. Transmitir que un día que empieza fatal puede terminar siendo el mejor día de la semana, del mes, del año. Y contar que los primeros pasos hacia delante después de un tiempo de confusión son los más importantes.

   

¿Cuáles consideras que son las influencias más importantes en las que te inspiras a la hora de desarrollar el guión?

Durante la escritura del guión, me inspiré en mis propios sentimientos durante aquella época. Cuando escribí I love Madrid, la Crisis estaba en su apogeo, y mi carrera se vio afectada por aquella etapa tan gris y confusa. Sentía que quería darle sentido a mi vida, que quería transmitir ese sentimiento de apatía, de frustración pero al mismo tiempo, quería dar una respuesta a aquellos sentimientos con un final esperanzador.

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

Los apoyos a la hora de producir el corto vinieron por parte de mi familia, mis amigos y mis compañeros de profesión. Supongo que el 99% del cortometraje español tiene los mismos apoyos.

Uno de los mayores problemas a la hora de afrontar la producción del corto fue encontrar la casa perfecta, que es uno de los protagonistas de la historia. Los alquileres en el centro de Madrid para rodar durante tres jornadas eran muy altos, y ningún conocido podía dejarnos la casa tanto tiempo y acoger a un equipo tan grande sin que vivir allí fuese imposible.

Pero gracias a mi hermana, Andrea, y su apoyo incondicional, encontramos la mejor opción: gracias a su amiga Catia Alvarado encontramos la casa de Jan Eskenazi, que se entusiasmó con el proyecto y nos la cedió para rodar. El espacio era perfecto por la luz, y la buhardilla, que no aparecía en el guión, hizo que el personaje de Pedro tuviera otra dimensión: su lugar permanece oculto hasta que Noe repara en esa escalera... Como todo lo que tuvo que ver con el corto, la casa aportó su magia a la historia.

¿Y los cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

Los principales retos que tuve que superar para que el proyecto se hiciera realidad fueron, sobre todo, logísticos. El equipo técnico y el artístico se volcó en la producción, y me emociono al pensar en todo el esfuerzo y el cariño que pusieron todos aquellos que formaron parte del proyecto. Lo más complicado fue encontrar una localización apropiada, proporcionar transporte a todo el equipo, comida, atrezzo, en fin, cuestiones prácticas que son fundamentales para poder filmar un corto con una buena factura técnica.

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película.

La financiación de I love Madrid es privada, no tuvimos subvención de ningún tipo, fueron ahorros personales invertidos en la película.

Preséntanos a los actores.

Los actores de la película son dos grandes artistas de los que podría estar hablando horas. Noelia Llorente fue desde la escritura del guión la Noé de I love Madrid. El personaje está escrito para ella, porque de siempre me ha fascinado su mezcla de ingenuidad e inteligencia, de intuición y de profundidad. Era justo lo que necesitaba para el personaje: transmite a la perfección la fragilidad de alguien a quien han herido pero con la positividad y el optimismo para encontrar la manera de salir de la tristeza. Noelia Llorente y yo tenemos una gran complicidad, y es una maravilla trabajar con alguien tan implicado con el proyecto.

La mirada de Nacho Casalvaque me parece una de las miradas más impactantes del cine español. La cámara lo adora, y me acuerdo cómo lo comentaba el equipo durante el rodaje. Nacho tiene la nobleza y la pureza de los actores clásicos como Gregory Peck. Me emociona ver la apatía y la tristeza del personaje de Pedro al principio y cómo Nacho la transforma en alegría desbordante al final del corto.

Aún me parece un sueño haber tenido a Noé y a Nacho dando vida a los personajes que escribí un día....

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos algunas.

Una de las anécdotas más graciosas es que algunas personas que visitaban el set creían que Nacho Casalvaque, caracterizado como el personaje con albornoz y pijama, realmente vivía en la casa. ¡Pensaban que se acababa de levantar y se había quedado a cotillear el rodaje!

   

¿Qué tal ha funcionado el equipo técnico? ¿Podrías presentarnos a sus integrantes?

El equipo técnico fue el pilar sobre el que descansó el rodaje. Todos trabajaron con dedicación plena los tres días que duró, y el corto tenía la entidad de una producción profesional.

Os presento a los jefes de equipo:

Alberto Pareja, director de fotografía, un talento maravilloso iluminando actores y narrando con luz. Rocío Sauras, directora de arte, que me dejó boquiabierta con su energía y su magia ambientando con poquísimo presupuesto la casa que había soñado.

Ignacio Román, jefe de sonido, que venció todas las dificultades que hubo durante el rodaje para tener una mezcla de sonido perfecta, que transmite la calidez de la casa y el caos de la gran ciudad. Octavio Rodríguez Arias, el jefe de eléctricos del corto, que ahora es un genial director de fotografía. En el rodaje se dejó la piel organizando todo el equipo técnico y fue un descanso tenerloa mi lado.

Penélope Cristóbal, jefa de producción, siempre da muchísima seguridad tenerla en tu equipo, hizo un gran trabajo ayudándonos con la producción, teniendo en cuenta el presupuesto ajustado y los tres días de rodaje. ¡Y siempre de buen humor!

Y mi madre, Sylvia Portillo, que hizo el catering delicioso del rodaje y nos mimó con sus platos.

¿Cómo se llevó a cabo la postproducción? ¿Cuál fue la pieza clave de esa fase?

Y la figura clave, no sólo de la fase de postproducción, sino de I love Madrid, es Víctor Díaz Somoza. Víctor es mi pareja desde que estudiamos juntos en la ECAM. Él es director y montador. Víctor fue el que me animó a escribir I love Madrid, soportó todas las neuras y miedos durante la escritura, el que puso orden y organizó la producción del rodaje, y el que montó todas las piezas durante la postproducción. Yo firmo como directora, pero Víctor es también creador del cortometraje, aportando soluciones narrativas al guión, solventando problemas de logística y creando la magia que necesitábamos en el montaje. I love Madrid no sería como es sin él, y estaré eternamente agradecida por su creatividad, su esfuerzo y su energía.

Háblanos de la banda sonora

La banda sonora la compuso Jorge Viñals, amigo al que conocí en el Conservatorio de Música. Jorge es un compositor delicado, inteligente y emotivo, y cada pieza que me enviaba para I love Madrid era perfecta. Buscamos referencias de músicos como Jon Brion, George Delerue, Best Coast... y Jorge entendió el tono romántico y cercano de la película enseguida.

Ahora que ya puedes ver la película terminada, ¿qué es lo que, personalmente como espectadora, más te gusta?

Lo que más me gusta después de ver terminado I love Madrid... es lo reales que son Pedro y Noe, y la química que hay entre ellos. El microcosmos que crean en esa casa es como un escudo que les protege del caos de la ciudad. ¡Ah, y me encanta la atmósfera del final! ¡Espero que los espectadores sientan el mensaje positivo del cierre!

¿Y de qué te sientes más satisfecha como directora?

Como directora, me siento muy satisfecha con el mundo que creamos para el corto, cómo la fotografía, el arte, la interpretación, la música... todo confluye y tiene sentido. Y también me siento orgullosa de haber plasmado en imágenes las ideas que estaban en el guión, y ver cómo cada miembro del equipo aportaba su punto de vista y hacía que esas ideas evolucionaran.

   

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que fuese a ver la película?

A un espectador le recomendaría I love Madrid para emocionarse con una historia pequeña y delicada, como esas conversaciones con un buen amigo en las que se empieza compartiendo anécdotas y se termina arreglando el mundo. Y para hacer una ruta turística por Madrid un poco diferente...

Háblanos de su distribución.

La distribución la ha llevado a cabo Off Ecam, la oficina de distribución de la Escuela de Cinematografía de la Comunidad de Madrid. Me decidí por Off Ecam por el cariño con que siempre han tratado el cortometraje, y los buenos resultados en festivales internacionales son buena prueba de ello.

¿Qué supone para el equipo la selección en el Festival de Cine de Fuengirola?

El equipo recibió la noticia de la selección en el Festival de Fuengirola con la mayor de las alegrías. Supone mostrar nuestro trabajo a mucha gente y es un honor formar parte de la selección.

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

Cuando veo I love Madrid proyectado en una pantalla, siempre siento que ha merecido la pena el esfuerzo. Cuesta muchísimo, cada vez más, sacar un proyecto tan personal adelante, pero mi vocación por contar historias es tan grande, que siempre merece la pena.

¿Qué opinas del panorama actual del cine independiente en España?

En mi opinión, el cine español está viviendo una época apasionante. Conviven en la industria películas pequeñas, un poco al margen de la industria, que se asemejan en su producción a los cortometrajes, y que proponen fórmulas narrativas más libres, arriesgadas, interesantes. Creo que el cine independiente da aliento y energía al “cine oficial” y es una cantera de creadores impresionante. Siempre he pensado que España es un país de cineastas, y que da igual lo complicado que sea producir una película que siempre encontramos la manera para sacarlas adelante. Lo que falta es mayor implicación social con este fenómeno, reconocer lo que es nuestro y darle valor, pero creo que esto está cambiando (a mejor) poco a poco.