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Zacarías de la Rosa: BKLYN 112211


 

El cineasta canario Zacarías de la Rosa podría entrar en el libro Guinness de los récords tras el rodaje de la película 90 minutos and I love you realizada en un único plano secuencia de 117 minutos y que podría convertirse en el más largo de la historia del cine.

Zacarías de la Rosa es el sobrenombre de Jose Víctor Fuentes, ideólogo y creador del Festivalito de La Palma y Canarias Rueda. Después de varios cortometrajes y piezas inclasificables, terminó su primer largometraje en 2011, 90 minutos & I love you: una película colectiva, escrita en la red y rodada en un único plano secuencia en Brooklyn, NYC.

La Luz de Mafasca, rodada en la isla de Fuerteventura, es su segundo largometraje. Se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. Ha trabajado con directores de la talla de Abbas Kiarostami, al que le produjo la pieza rodada en España de su película Five.

En total, ha coproducido seis largometrajes y ha participado en la producción de más de un centenar de cortometrajes. Es realizador de videoclips de bandas independientes como Pumuky, Juan Belda Bit Band y Malformaciones Kongénitas, y toca el contrabajo en la banda de punk Ratas Ponsoñozas. Actualmente es el Productor Ejecutivo y el Director Creativo de la Empresa Chukumi Studio, que opera bajo el sello La Máquina de Coser.

Sus principales cortometrajes son: About a minute, 2010, 5 min. Los mejores años de nuestra vida, 2009, 4 min. Un-plugged, 2008, 3 min. Zacarías y el dragón de lluvia gris, 2006, 18 min Welcome to Disneylandia, 2001, 15min, La chica de la lluvia, 2.000, 19min. La sonrisa de los gatos, 1999, 12 min. Magerit, 1997, 12 min

BKLYN 11211 es su tercer largometraje, rodado en barrio de Williamsburg, en Brooklyn, Nueva York.

   

¿Cómo nace “BKLYN 11211"?

Decidí volver a Nueva a York para rodar de nuevo la película que habíamos rodado el año anterior: 90 minutos & I love you. Era una película en un único plano secuencia de 117 minutos que habíamos escrito de forma colectiva en la red. Quería introducir algunos cambios y por eso había pensado en repetir el rodaje. Lo que habíamos hecho era como rodar el ensayo general. Nos fuimos todo el equipo a Nueva York menos el actor principal Álex García, que iría más tarde porque sólo disponía de dos semanas para estar con nosotros, entre lo que termina la serie en Tierra de Lobos y le empezaba el rodaje de otro largometraje, Seis puntos sobre Emma. La cosa se le complicó, se le retrasó el final de la serie dos semanas y nunca pudo venir de nuevo a rodar con nosotros. Así que de repente, nos encontrábamos el resto del equipo en Nueva York sin el actor principal. Había que decidir rápidamente si sustituíamos al actor principal sobre la marcha o regresábamos a casa sin nada. Pero la verdad es que ninguna de las dos cosas me apetecía.

Me vino a la mente la idea de rodar los background que habíamos escrito para cada uno de los personajes de 90 minutos & I love you. Y así fue como nació un nuevo rodaje y una nueva película. En principio no sabía si iba a ser una página o simplemente cortos que subiríamos a internet.

En unos dos días escribimos algo parecido a una guión, unas 10 páginas, que más bien era una escaleta de rodaje, pero suficiente para lanzarnos a la aventura de tratar de cogerle el pulso al barrio con una cámara y unos personajes.

La película se rodó en apenas dos semanas, pero sin embargo tardé cuatro años en poder sentarme y dedicarle tiempo para editarla. Todavía no entiendo cómo a veces pasan esas cosas…

¿Cuál es la sinopsis?

Vacío, amor, soledad, amistad, sexo…, Brooklyn, Williamsburg, código postal: 11211… Una road movie a pie por la cara b del barrio más hipster de Nueva York. Un cuento donde los sueños y las miserias deambulan por las calles en un intento de ganarse su cachito de cielo en la tierra.

Historias que se cruzan en un barrio donde una novia corre arrastrando su inútil vestido blanco, el repartidor de pizzas no puede ocultar su obsesión por los gorilas, un tipo vestido de Santa Klaus color verde no ha recibido su cargamento y se consuela buscando sexo a través de Internet, una chica no tiene donde dormir, un chico busca chico, dos chicas se descubren… Y en la esquina, hay una lavandería a la que tarde o temprano todos van a parar.

Y ahora que conocemos la sinopsis, ¿sobre qué trata?

11211 es el código postal del barrio de Williamsburg, en Brooklyn, Nueva York. Un barrio que se encuentre frente a Manhattan, al otro lado del río. Un barrio que está en plena efervescencia cultural y que se ha convertido en el epicentro hipster de los Estados Unidos. Pero un barrio que tiene otra cara, probablemente más auténtica, y que es un cruce multirracial donde conviven diferentes culturas, fruto de los diferentes asentamientos de emigrantes que se han sucedido a lo largo de los tiempos. En este sentido, BKLYN 11211 son historias que suceden y se entrecruzan en un barrio donde los sueños se mezclan con la realidad. Como digo a veces, la cara B del barrio más hipster de Nueva York. Aunque en verdad, debería decir la cara A.

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como ésta?

Fui a parar al barrio de Williamsburg a finales de los noventa, cuando estaba estudiando en la New York Film Academy, pero sin embargo no tenía el dinero suficiente como para vivir en Manhattan. Así que crucé el puente de Williambsburg y me mudé a Brooklyn. Desde el primer momento me quedé maravillado y me sentí como en casa, aún no teniendo nada que ver con mi tierra. Sabía que allí rodaría muchas cosas, porque cada esquina me volvía loco y todo lo que allí sucedía era singular. Y esta película, aunque no estuviera preparada como he dicho antes, tenía que hacerla, tenía que suceder, tenía que contar historias de ese barrio. Quería dejar constancia de lo que allí sucedía. Con el tiempo, creo que todos los contratiempo que tuvimos sucedieron para que se pudieran contar estas historias y retratar este particular sitio del mundo tal cual yo lo veía, lo vivía y lo sentía…

¿Cuáles consideras que son las influencias más importantes en las que te inspiras a la hora de desarrollar el guión?

El guión lo escribí con mi hermana Julieta Martín Fuentes y con el director boliviano Sergio Bastani. Como dije antes, más que un guión, nosotros escribimos una guía para tener en cuenta durante el rodaje. Pero si puedo nombrar alguien que tuviera presente en esos momentos, de un modo más o menos consciente es a Paul Auster y películas como Smoke o Blue in the Face. También películas de Jim Jarmush como Stranger than Paradise o Noche en la Tierra. Yo quería narrar una especie Cuento de Navidad, donde lo más importante no fuese la trama sino situaciones y momentos de personajes anóminos, que tuvieran vidas aparentemente sencillas pero que cargaran con sus miserias y sus sueños a lo largo de todo el relato; aunque a veces no demos muchas pistas de qué estamos hablando exactamente. Personajes en plena búsqueda existencial y que transitan por la amistad, el sexo, o el amor…

   

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

En su momento solicité una ayuda pública para volver a rodar 90 minutos & I love you. Ya había recibido previamente una subvención a desarrollo de producción. Pero no me concedieron la ayuda a producción, porque me dijeron que la película ya estaba hecha y no entendían por qué quería repetirla. Así que todo el dinero lo saqué de los ahorros que había conseguido con mi productora a lo largo de diez años y vendiendo una furgoneta Mercedes Marco Polo Viano que tenía, de esas para ir de acampada. Tenía que ir a Nueva York a rodar y daba igual que no tuviera ayudas públicas. Había que hacerlo y punto. A veces siento algo y no hay nada que pueda impedirlo.

La producción consistió en pagar billetes, estancia y manutención a todo el equipo que se desplazaba de Canarias, de la Península y de Bolivia. Y luego comprar un cámara Canon 5D, objetivos y algo de equipo de iluminación básico. Bueno, he de confesar que parte del equipo lo compramos porque sabíamos que si lo devolvíamos antes de 15 días te reembolsaban el dinero. Así que eso lo hicimos con algunas cosillas, ya que nuestro rodaje iba a durar menos de dos semanas.

¿Y los cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

Ya el haber decidido a hacer una película que no teníamos pensado rodar creo que supera cualquier contratiempo que pueda añadir. Pero en lo que es cuestión de rodaje…, como no teníamos permiso para rodar en ningún lado, para empezar no podíamos depositar ningún material en las aceras o vías públicas, porque en Nueva York si lo haces sin permiso vas directamente a la cárcel, por lo menos una noche. Así que rodamos todo sin trípode, lo cuál también era una apuesta estética y narrativa, y siempre rodábamos, por decirlo de alguna forma, bastante rápido, con muy pocas tomas.

Por otro lado, aunque teníamos una guía de guión y las localizaciones las preparamos de antemano, también nos dejábamos llevar por los descubrimientos que hacíamos día a día. Y lo mismo con el “guión”, que estaba en constante evolución.

Más que improvisar, se trata de estar abierto a lo que pueda pasar o te encuentras cada día en el rodaje. Si es bueno para la historia, hay que ser flexible y tener la rapidez suficiente como para saberlo incorporar.

Es lo mejor que tiene el cine de guerrilla y el rodaje con equipo pequeños y ligeros de unas diez personas.

Vaya, ahora recuerdo un par de cosas que casi terminan con nuestros sueños de volver a casa con una película bajo el brazo. Tres meses antes de rodar, nada más llegar a Nueva York, decidí comprarme una cámara por internet para el rodaje. Resultó ser una estafa y perdí dos mil euros. Un lujo que la verdad no nos podíamos permitir y me dejó bastante K.O.

Y luego durante los ensayos, y debido a las condiciones duras de tratar de subsistir allá con poco dinero, pues hubo algunos roces entre algunos de nosotros, que también tambalearon nuestras vidas.

Entre no rodar la peli que íbamos a rodar en un principio porque se nos cayó el actor principal, la estafa de la cámara, el poco dinero, algunos roces personales durante la preparación del rodaje y problemas que traía desde Canarias porque se había desmoronado mi empresa al irse al traste lo que había construido y todo en lo que había creído durante los últimos diez años…, la verdad es que el rodaje fue a nivel personal bastante duro y no se lo deseo a nadie. Siempre se tuerce alguna cosa, pero a veces se tuercen bastantes…. Sinceramente, no sé cómo seguimos adelante y rodamos la película. Y aunque lo hicimos, por encima de viento y marea, las heridas sangraban constantemente. Yo creo que por eso tardé cuatro años en empezar a editarla. A veces siento que quería olvidarme de que había rodado esta película, porque los momentos negativos me habían nublado por completo los grandes momentos que también los hubo.

Preséntanos a los actores.

Me gusta trabajar con gente de confianza, para poder sentirme en completa libertad creativa. Así que me llevé casi el mismo equipo con el que había rodado 90 minutos and I love you un año antes. Faltaron tres actores: Carlos de León, Antonio Valderrama y Guacimara de Elizaga. En esta ocasión lamentablemente no tenía dinero para pagarles el viaje y la estancia.

Para mí rodar es una forma de vida y me gusta rodar en plan familiar. Aún con los contratiempos que puedan suceder por hacerlo de esta forma, me gusta que en los rodajes y en el previo del rodaje vivamos todos juntos y casi no lleguemos a distinguir lo que es rodaje, ensayo o tiempo libre. Para lo bueno y para lo malo, somos una pequeña gran familia, con sus luces y con sus sombras. Y en este sentido, los actores son como nuestros niños.

A todos los actores los conocí durante los años que hicimos el Festivalito y fueron elegidos con lupa, aunque tal vez ellos no lo sepan. No todo el mundo está capacitado para rodar en condiciones extremas ni para irse a Nueva York a rodar como yo quería hacerlo.

De Canarias vinieron Luifer Rodríguez, Patricia Álvarez, Alba Cabrera y Virginia Park. A ellos se le unieron algunos actores de la web serie Malviviendo como David Sainz y Tomás Moreno. Y finalmente completó el reparto gente que descubrimos en Nueva York y que no eran actores profesionales como Chiara Betancor, Ernesto Navarro, Albina o Armando Cabral…. La verdad es que todos se integraron perfectamente con sus personajes y pusieron mucho más que cuerpo y alma en llevar a las historia sus vivencias personales, sus miedos, sus fracasos, sus sueños…

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos algunas.

Durante el rodaje y antes. Lo que nos pasó siempre supera cualquier cosa que rodemos. Por ejemplo, el actor que interpreta el personaje de Santa Klaus verde se puso su vestido de Santa Klaus el primer día que llegó a Nueva York y no se lo quitó hasta que cogió el avión de vuelta. Literalmente. Vivió como su personaje todo el rato. De día y de noche. Hasta se iba de bares así por las noches y por supuesto se iba todos los días a tocar el metro, donde conseguía como 20 dólares al día.

Aunque hacía sol, y la luz es magnífica, estábamos en pleno diciembre y hacía un frío impresionante. Una media de 0-3 grados. Algunas secuencias fueron muy, muy, muy duras. Recuerdo especialmente la de Patricia Álvarez cuando va corriendo con su traje de novias por todo Manhattan. No sé cómo aguantó tanto tiempo. O la secuencia del río, la que están sentado David Sainz y Tomás Moreno en el banco. Nevaba y hacía un viento infernal. Y curiosamente fue la secuencia que repetimos más veces. Como diez. Y a David casi le da algo. Creo que todavía no me lo ha perdonado.

Y luego lo bueno que tiene rodar en Nueva York es que te puedes parar donde sea, echar la cámara a rodar y la gente pasa como si fueran extras. Nadie mira a cámara.

Para mí era jugar a hacer una peli en la ciudad más cinematográfica del mundo.

   

¿Qué tal ha funcionado el equipo técnico? ¿Podrías presentarnos a sus integrantes?

Éramos bien poquitos y hacíamos un poco de todo. Un verdadero equipazo. Nadie tuvo nunca una sola queja por las condiciones de rodaje. Ni actores, ni equipo técnico. Todos sabíamos antes de embarcarnos en el avión al tipo de rodaje al que nos íbamos a enfrentar, fuese la película que fuese.

En el equipo de cámara y fotografía estaba Tomás Moreno (Director de Fotografía de Malviviendo), Javi Lería (Postproductor de Malviviendo) y yo mismo. Tomás también se encargaba de ser el ayudante de dirección. Y la foto fija la hacía Virginia Park, que además es también la Productora Ejecutiva.

En el equipo de producción estaba el boliviano Sergio Bastani, mi mano derecha en esta película, y luegoTeresa Segura (Directora de Producción de Malviviendo), Sarah Ricci y yo.

Una gran idea fue llevarnos a un amigo que nos hacía todos los días la comida. La verdad es que se ahorra mucho dinero y fomentamos la convivencia.

El sonido lo hizo Zelu Vega, y el maquillaje, también del equipo de Malviviendo. Y creo que no éramos más. No había ni atrezzista ni dirección artística. Esa función la hacíamos entre todos.

¿Cómo se llevó a cabo la postproducción? ¿Cuál fue la pieza clave de esa fase?

Tras haber pasado cuatro años desde el rodaje, Yo me encargué de la edición de la película y luego el etalonaje se hizo en Madrid. En el mismo sitio donde etaloné mi anterior película, La Luz de Mafasca. En el estudio de Manu Herrera, The Tracker Company.

La clave de la edición es que a mí siempre me gusta hacer varias versiones de las películas y de hecho estamos moviendo dos versiones de esta película por festivales. Es la misma historia, pero contada de forma diferente, con incluso algunas secuencias diferentes, de modo que acaban siendo dos películas diferentes, cada una con su título: “11211, el barrio de avenidas que bifurcan” y “BKLYN 11211”.

Háblanos de la banda sonora

Todo empezó con una canción de Pumuky, que compuso para 90 minutos and I love you. Un día Jaír Ramírez, el cantante, vino a mi casa y me enseñó sólo las líneas de bajo y de guitarra. Me quedé hipnotizado por completo. No me pasaba algo así desde que escuchara la canción del tema central de Twim Peaks, compuesto por Angelo Badalamenti. Le pedí que me dejara la canción tal cual estaba, que así estaba perfecta. Y años después se convirtió en el leit motive de la película. Su sonido y su melodía consigue captar la atmósfera y evocarnos de forma magistral todos los paisajes interiores de los personajes. La verdad es que no le puedo pedir más a una canción.

Después, poco a poco, se fueron incorporando a la Banda Sonora canciones de grupos que me fui encontrando por el camino y que componen las melodías del barrio por el que transitan los personajes. Hay temas del músico canario Daniel Negrín, del madrileño Hundir La Flota, y las canciones que escuchan los personajes son de grupos como los también canarios Malformaciones Kongénitas o la caboverdiana Sarah Alinho.

La verdad es que me gusta cuidar mucho la Banda Sonora. En este sentido siempre tengo en mente películas como Pulp Fiction, cuya Banda Sonora aparte de integrarse de forma magistral en la historia, tiene vida propia cuando las escuchas en un cd y no puedes parar de ponerlo una y otra vez. Me gustaría que eso pasara con esta banda sonora. Para mí es exquisita.

Finalmente, debemos prestarle atención a los temas que toca el propio Santa Klaus en el metro, que son canciones que compuso el actor Luifer Rodríguez en el propio barrio mientras estábamos en la preproducción.

Lo curioso de todo esto, es que en la versión que hoy comento, BKLYN 11211, he decidido quitar prácticamente todas las canciones de la película, a pesar de que me parecen fantásticas. Así que aquí nos encontramos con una versión donde la banda sonora está formada sobre todo por los sonidos del barrio del Williamsburg, a excepción de las canciones que escuchan los personajes. Como dije antes, la verdad es que nos enfrentamos a dos películas diferentes. Y en este caso, una lleva música, y la otra no.

Ahora que ya puedes ver la película terminada, ¿qué es lo que, personalmente como espectador, más te gusta?

Creo que conseguir vivir la experiencia de transportarte al barrio de Williamsburg, aunque sólo sea como una simple espectador. Me gusta que no sea una película “tramposa”, de esas que juegan con tus sentimientos sin que apenas te des cuenta. Me gusta que sea como un documental pero con personajes de ficción. La cámara nunca es subjetiva, nunca se pone en la piel de los personajes. Al contrario, siempre trata de presentar lo que sucede de forma objetiva, sin juzgar a los personajes, sin tratar de llevar al espectador hacia un lado o hacia otro, sin sentir lo que sienten los personajes pero sí sabiendo lo que sienten los personajes.

Tal vez esto haga que no te identifiques con ninguno de los personajes. Pero creo que la grandeza de la película es que no hay ningún tipo de manipulación emocional.

¿Y de qué te sientes más satisfecho como director?

Sinceramente, de haber rodado la película en el momento en que la rodamos. De haber captado la esencia de una vidas anónimas y de no haber juzgado a los personajes. De haber hecho una película circular y con pretensiones de no ser una película redonda –la perfección está sobrevalorada- Y después, por supuesto, pero esto también es como productor, de haber conseguido terminar la película. Ha sido una gran batalla. Toda una epopeya.

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que fuese a ver la película?

Es un Nueva York diferente al que estamos acostumbrados a ver en el cine. No es una película convencional. Y al que le guste el dream pop, esta película es puro dream cinema: una paisaje urbano evocador y personajes que transitan entre varias realidades: la de la calle, por definirla de alguna manera, y la que está únicamente dentro de sus cabezas.

Háblanos de su distribución.

A nivel de Festivales de Cine, la está distribuyendo la compañía Digital 104. La hemos presentado en festivales como el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, el Festival de Cine Europeo de Sevilla, el Festival de Cine Las Américas de San Antonio de Texas, el Festival de Cine Pequeño de Aspe-Alicante, en islas como La Palma, Tenerife y ahora en Fuengirola.

La Televisión Canaria no ha querido comprarla, todavía no la hemos mandado a TVE y estamos esperando respuesta por parte de Canal +.

Y a nivel internacional, ha entrado en el catálogo de la distribuidora Canary Island Connection.

Vamos poquito a poco…

   

¿Qué supone para el equipo la selección en el Festival de Cine de Fuengirola?

Es otro gran momento porque es un festival que en pocas ediciones ha conseguido hacerse un hueco en el panorama de Festivales. Los premios monetarios son importantes y el palmarés de años anteriores deja el listón muy alto. Ya estar en la sección oficial es todo un premio para nosotros. Aunque como siempre digo, el verdadero premio para todos nosotros ha sido rodar la película y verla terminada. Eso supera cualquier cosa que nos pueda pasar.

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

Cuando hay daños colaterales como roces con gente a la que aprecias todo pierde el sentido.

Ahora, también te digo, que hay momentos de la película que me parecen maravillosos y me transportan por completo… Y esa sensación es increíble…

Me gusta rodar, me gusta hacer cine, ver el mundo a través de una cámara, me gusta crear realidades paralelas… Estoy constantemente fabulando…La verdad es que no puedo evitarlo. Pero no puede haber daños colaterales… Esa máxima que hay en los rodajes de que “lo más importante es la película” nunca me ha gustado…

¿Qué opinas del panorama actual del cine independiente en España?

Yo entiendo por cine independiente el que no ha recibido ningún tipo de ayuda pública y el que no tiene ningún gran grupo mediático a sus espaldas.

A partir de esta base, creo que vivimos un gran momento de cine independiente. Es maravilloso el hecho de que sea casi imposible estar al tanto de todo lo que está pasando. Hay muchísima gente haciendo cine y haciendo buen cine. Cada día puedes descubrir algo diferente y eso no tiene precio.

Por otro lado, me parece que hay que estar abierto a nuevas propuestas, a nuevas narrativas, a nuevas estéticas y ver incluso cosas que aparentemente no tienen por qué gustarnos…. Es bueno para el alma y además seguro que nos llevamos más de una sorpresa. No podemos quedarnos en lo que nos cuentan las revistas, los periódicos o las televisiones. No podemos seguir fielmente al gusto reinante de los críticos más populares, que por cierto, parece que hablan todos igual.

Hacemos un cine en libertad y por lo menos yo, quiero ver cine en libertad, sin ningún tipo de condicionamientos. Investigar y descubrir. Ésa es la clave de estos tiempos.

Desgraciadamente, las televisiones públicas no están cumpliendo su función. Y ver una película verdaderamente independiente en el cine es casi un imposible. Habría que dar una especie de “golpe de estado”, porque realmente somos mayoría. Deberíamos organizarnos mejor porque se nos van las fuerzas librando nuestras batallas diarias para sobrevivir y en querer rodar más que en exhibir. Por lo menos es lo que a mí me pasa. Cuando termino una película, lo que más que me interesa es meterme cuanto antes en una nueva historia.

Podría hablar sin parar del cine independiente y de cómo creo que podría organizarse el sistema, tanto creadores, como televisiones, demás medios de comunicación, ayudas públicas, pero esa sería otra entrevista…. Como adelanto, una de las claves podría estar en luchar para conseguir de una vez por todas la ley de mecenazgo para películas de pequeño presupuesto. Los incentivos fiscales están funcionando de maravillosa, pero sólo están orientados para las grandes producciones. Bien, felicidades, pero metamos en el saco también la producciones indie.